Euro

El chorro de liquidez que ha inundado los mercados en los últimos años tiene como último protagonista al Banco Central Europeo (BCE), después de que los programas de compra de deuda se desarrollaran en EEUU, Inglaterra y Japón como medida para impulsar sus economías, depreciando sus monedas. El turno le ha llegado al euro. La divisa europea durante 2014 se depreció un 11%, Y desde enero cae otro 10% moviéndose ahora en el entorno de los 1,06 dólares. El momento en el que EEUU decida subir tipos será determinante para la evolución de estas dos divisas.

Hay previsiones para todos los gustos. Desde los que creen que la paridad llegará a finales de año como Goldman Sachs o los que consideran que es poco probable que el dólar se siga fortaleciendo, como Bankinter.

“La presión bajista sobre el euro perdurará en el tiempo. Las políticas monetarias expansivas que está llevando a cabo el BCE persiguen un claro objetivo y se mantendrán hasta que nos encontremos con una tasa de inflación estable, lo suficientemente elevada para provocar un crecimiento vía consumo en toda la zona euro”, explica Jorge López, analista de XTB. El experto añade que, por el contrario, la proyección alcista que prevén para el dólar está condicionada a unos datos macroeconómicos de una economía norteamericana que acaba de salir de una política expansiva sin precedentes, respaldada por la Reserva Federal y que pretende afrontar una subida de tipos de interés con el argumento de su salud económica.

En Bankinter consideran que “nadie ganaría nada con una apreciación hacia la paridad con el euro. La economía americana perdería bastante competitividad y la europea dejaría de ahorrarse costes energéticos porque la fortaleza del dólar anularía el abaratamiento del petróleo. Esto sería malo para EEUU pero tambien para Europa”. Además, hay que tener en cuenta el impacto sobre los beneficios empresariales americanos. “Las estimaciones de los beneficios empresariales de EE UU han comenzado a revisarse a la baja , hasta el punto de que se espera un retroceso del 5,3% del BPA medio del S&P 500 para el primer trimestre de este año, del 3,5% para el segundo y del 0,1% para el tercero, lo que contrasta negativamente con el aumento del 4,4% en el cuarto trimestre de 2014 y con el 4,9% de todo el ejercicio pasado”, explican desde Bankinter. Esta rebaja en las previsiones se debe a varias razones. Por un lado, el abaratamiento del petróleo y su impacto en las compañías energéticas pero una parte, “no desdeñable” se debe a la fuerza del dólar y su efecto en exportaciones.

Libra

La tendencia de la moneda británica dependerá del resultado electoral tras los comicios que se celebran el próximo 7 de mayo. Hasta entonces, sufrirá cierta volatilidad. A partir de las elecciones, la tendencia será alcista, según el consenso del mercado. “Aunque con retraso respecto a la Reserva Federal, el Banco de Inglaterra empezará a subir los tipos a principios de 2016, lo que empujará hacia arriba la cotización de la libra”, explica Enrique Díaz-Álvarez, director de Riesgos de Ebury.

Desde Bankinter, creen que “las buenas cifras macroeconómicas de Reino Unido están dotando de fortaleza a la libra”.

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La duda está en torno al momento que el Banco de Inglaterra elegirá para empezar a subir tipos. Beatriz Catalán, gestora de fondos de Ibercaja Gestión, explica que “la ausencia de presiones inflacionistas introduce un alto grado de incertidumbre sobre el momento en el que la política monetaria debería empezar a cambiar de tono, y son estas expectativas sobre las futuras subidas de tipos las que están guiando la tendencia de la libra”. Las previsiones que manejan desde Citi apuntan a 0,74 libras por euro para los próximos tres años.

Yen

De entre las cuatro divisas principales del mundo, la moneda japonesa será la que presente en los próximos meses la la evolución más débil. La debilidad de la recuperación económica japonesa unida a la agresividad de las medidas de estímulo del Banco de Japón son las razones que, según Enrique Díaz-Alvarez, de Ebury, presionarán a la baja al yen. Beatriz Catalán, de Ibercaja Gestión, recuerda que las expectativas de inflación se han elevado hasta cotas positivas, aunque aun están lejos del 2%, mientras que la mejora en tmérminos de crecimiento del PIB es mas que discutible”. Citi maneja unas previsiones del yen contra el euro de 131 unidades para 2015, 128 para 2016 y 132 para el ejercicio 2017.

Franco suizo

En un inesperado movimiento, el pasado 15 de enero, el Banco Central de Suiza decidió bajar el tipo de interés de los depósitos bancarios hasta el -0,75% desde el -0,25% anterior. Sin embargo, el golpe de efecto fue la eliminación del control sobre el tipo de cambio del franco suizo frente al euro, que regía el mercado desde 2011, en plena crisis del euro. Entonces, el SNB se comprometió a mantener un tipo de cambio máximo para el franco de 1,2 unidades por euro con el que frenar la apreciación de su divisa. El detonante para el brusco cambio de su política ha sido el creciente esfuerzo que era necesario para mantener el franco suizo en esos niveles, ante la avalancha de euros que el BCE prometió poner en circulación con su plan de compras masivas de deuda. Las reservas en euros del Banco Central de Suiza se habían disparado.

Tres meses después de este cambio, Joaquin González-Llamazares, director de renta fija de Deutsche AWMEspaña, no recomienda invertir en francos teniendo en cuenta que “su banco central se ha tornado menos previsible. Ha agotado sus medidas de política monetaria y podría adoptar medidas de tipo no convencional”.

A: P