Los teléfonos inteligentes y otros dispositivos de electrónica personal podrían funcionar como sistemas de alerta temprana para los grandes terremotos en las regiones donde su uso sea generalizado, según una investigación, liderada por científicos del Servicio Geológico de Estados Unidos.

Esta tecnología ayudaría a zonas del mundo que no pueden permitirse el lujo de tener sistemas de alerta de mayor calidad al ser demasiado costosos.

El equipo ha descubierto que los receptores GPS (Global Positioning System) de los smartphones pueden detectar el desplazamiento de tierra causada por el movimiento de una falla geológica en grandes terremotos. Los investigadores han diseñado ahora un método que permite enviar estos datos de desplazamiento a un servidor central para que estime rápidamente la magnitud del terremoto.

El estudio, publicado en el primer número de Science Advance, una revista de acceso abierto del grupo Science, anuncia que esta tecnología servirá para salvar muchas vidas debido a la alerta temprana enviada a los teléfonos que previamente habían enviado los datos de su GPS.

La autora principal del estudio, Sarah Minson, advierte de que gran parte de zonas de actividad sísmica elevada en el mundo no poseen sistemas de alerta sísmica. "La mayoría de la población no recibe alertas de terremotos debido principalmente al coste de la construcción de las redes de vigilancia científicas necesarias".

Por su parte, Craig Glennie, coautor del informe y profesor de geología en la Universidad de Houston, indica que "el problema del envío de alertas podría solventarse con el uso de la tecnología de datos cruzados GPS, ya que el consumo de dispositivos electrónicos está aumentando en regiones que no disponen de la tecnología científica necesaria para la detección de terremotos".

De hecho, según los últimos datos, el parque de smartphones en el mundo se estima que supere los 2.000 millones de terminales a finales de este año, muchos de ellos en países como China (500 millones) e India (200 millones).

Simulaciones de terremoto y tsunami

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En el trabajo, Sarah Minson y sus colegas realizaron dos simulaciones para poner a prueba la capacidad de los sensores GPS a nivel de usuario para localizar los terremotos. Una de ellas, estuvo basada en un modelo de terremoto estándar de la zona de la falla Hayward, que discurre a través de la Bahía de San Francisco. El otro se realizó con los datos reales del terremoto y tsunami de Tohoku de 2011 en Japón.

Para las simulaciones de falla de Hayward, los autores demostraron que los datos GPS mejorados con una tecnología llamada SBAS (Sistema de Aumentación Basado en Satélites), podían utilizarse para emitir advertencias cinco segundos antes de que las ondas sísmicas llegaran a los principales centros de población, como San Francisco y San José.

Los GPS pueden utilizarse para emitir alertas antes de que las ondas sísmicas lleguen a los centros de población

En el ejemplo del Tohoku, investigadores utilizaron datos GPS en bruto llamados códigos C/A –el mismo tipo de información que la suministrada por los datos cruzados de los smartphones– para demostrar que las alertas de terremoto tempranas se podían emitir antes de que las ondas sísmicas de alta mar llegaran a Tokio, y que una advertencia de tsunami podría haber sido emitida antes de que la inundación llegara a las costas de Japón.

Sin embargo, para que un sistema de alerta de fuentes cruzadas pueda ser una realidad, los fabricantes tendrían que permitir a los usuarios el acceso a datos del tipo código C/A, advierten los autores.

El estudio también indica que con este sistema solo se podrían detectar terremotos de una magnitud superior a siete. "Los datos cruzados de multitud de fuentes son menos precisos pero en los terremotos que causan los mayores cambios en la superficie del suelo pueden aportan suficiente información para detectar el movimiento sísmico y realizar una alerta temprana", concluye Sarah Minson.

A: P