•    El British Medical Journal revisa los éxitos y fracasos de esta agenda internacional
•    En el año 2015 vence esta lista de compromisos. Ahora entran en vigor los ODS

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) son esas metas sobre desarrollo que fueron aprobadas por Naciones Unidas en el año 2000 y que caducan este año. 2015 era la fecha tope para hacer efectivos esos de ocho puntos que pretendían acabar con los mayores agujeros en salud y pobreza que padecen millones de personas en el mundo.

Conforme se acerca la fecha en la que se supone que se deberían haber alcanzado estos ocho ambiciosos objetivos, toca hacer balance de lo que se ha conseguido y lo que no. La prestigiosa revista médica British Medical Journal (BMJ) publica en sus páginas un interesante análisis relativo a esta cuestión.

"Los ODM fueron un avance. Juntos creamos un plan para acabar con la pobreza extrema. Definimos objetivos alcanzables y un calendario (...), y esto es un logro del que debemos estar orgullosos. Pero el reloj no se detiene, y aún queda mucho por hacer (...). Vamos a mantener la promesa", decía Ban Ki-moon, secretario general de las Naciones Unidas ya en el año 2010.

Hoy, cinco años después, y a tan sólo unos meses del vencimiento del plazo, se puede afirmar que el recorrido de estos ODM ha sido una historia de luces y sombras, ya que se han conseguido importantes éxitos, pero también ha habido otros puntos en los que claramente se ha fracasado; ya que en algunos objetivos, los resultados actuales ni se acercan a los esperados en el año 2000.

El BMJ reconoce los importantes logros cosechados en algunos de los ODM, por ejemplo, en el que hace referencia a la mortalidad infantil. Ésta se ha reducido a la mitad en todo el mundo (aunque el objetivo número cuatro, que es el que habla de esta cuestión, pretendía ir más allá y reducirla en tres cuartas partes).

También ha sido alcanzado el objetivo seis, que hablaba de la lucha contra el sida, ya que la prevención y el tratamiento frente a esta enfermedad es hoy una realidad. "La infección nenonatal por VIH es ahora prevenible, como resultado del gran éxito de los programas de transmisión entre madres e hijos. Esto era algo inconcebible cuando de establecieron los ODM", puede leerse hoy en las páginas del BMJ.

Además de en estos, también ha habido importantes avances en el objetivo número dos, que versaba sobre la necesidad de mejorar el acceso a la educación. Hoy día, hay más evidencias que nunca de que los hijos de madres con educación primaria tienen más probabilidades de sobrevivir que los hijos de madres analfabetas.

La mortalidad neonatal, una tarea pendiente
No obstante, hay otros puntos en los que se ha avanzado poco, o prácticamente nada: se trata de la mortalidad materna y neonatal, la malnutrición infantil y la igualdad de género. Para explicar estos fracasos hay quien dice que, en realidad, los ODM, eran demasiado ambiciosos y que, en cualquier caso, se habrían producido cambios sustanciales de forma natural. Sin embargo, un análisis económico reciente estimó que unas 13.6 millones de vidas adicionales de niños se han salvado desde 2.001.

"Que eran muy ambiciosos está claro, pero todos los objetivos de salud a nivel global tienen que ser ambiciosos", sostiene en conversación con EL MUNDO Clara Menéndez, directora de la Iniciativa de Salud Materna, Infantil y Reproductiva de ISGlobal y consultora de la OMS en el programa de salud materna y reproductiva.

Para Blanca Carazo, responsable de programas de cooperación de UNICEF Comité Español, el balance de los ODM sale positivo: "han sido un instrumento muy válido para aunar voluntades, y el hecho de tener objetivos medibles posibilitaba saber si se estaba avanzando o no, y también te permitían hacer incidencia política con los países implicados".

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Más que de fracasos, Carazo prefiere hablar de "grandes retos" por cumplir. El primero sería el de la mortalidad neonatal, esto es, la muerte de recién nacidos. Son estos fallecimientos los que más contribuyen a la mortalidad infantil en general. En este sentido, Menéndez explica que "es mucho más fácil tratar las causas de la muerte de un niño de a partir de un mes de vida que las de los menores de un mes". Esta experta en salud materna explica que la muerte de neonatos está íntimamente relacionada con la salud de la madre, lo que explicaría que los progresos hayan sido lentos tanto en ambos objetivos.

Menéndez señala que, mientras que ha habido enormes avances en vacunación infantil (alianzas internacionales como GAVI han inmunizado a aproximadamente 440 millones de niños desde el año 2.000, lo que ha permitido prevenir unos seis millones de muertes), "sigue habiendo una caja negra de muertes en el primer mes de vida que son muy difíciles de prevenir y evitar, ya que están ligadas con la mortalidad materna y la falta de calidad en el atendimiento del parto".

Y es que casi 125 millones de nacimientos anuales en todo el mundo corresponden a mujeres que no han recibido el mínimo de cuatro sesiones de cuidado prenatal durante su embarazo. Además, 43 millones de mujeres no son atendidas durante el parto en un centro sanitario. "Esto es de inequidad increíblemente insoportable, porque el parto es un acto de supervivencia humana en la que la vida de la mujer y del niño se pueden poner en peligro", opina Menéndez.
La comunidad internacional es consciente de los deberes pendientes. Es por esto que se ha puesto en marcha el Newborn Action Plan, para hacer un especial énfasis en la supervivencia de los recién nacidos, un aspecto que no quedaba suficiente especificado en los ODM (ya que éstos hablaban en el punto cuatro de la mortalidad en los menores de cinco años, en general).

Sin avances en malnutrición infantil
Otra de las cuestiones en las que menos se ha avanzado es en la malnutrición infantil. Todavía hoy, la malnutrición es responsable de, aproximadamente, la mitad de las muertes infantiles que se producen cada año (unas 3,1 millones). "No ha habido prácticamente ningún progreso en este punto", declara a este periódico Nick J Brown, uno de los autores del análisis del BMJ. Es por esto que la Organización Mundial de la Salud adoptó en noviembre de 2.014 seis puntos clave sobre malnutrición que, en teoría, deberían estar superados para 2.025.

El BMJ hace especial hincapié en los 1.000 primeros días de vida de los pequeños. Desde UNICEF tienen el mismo planteamiento: el período entre la concepción del niño y su segundo cumpleaños es crucial para el manejo de la desnutrición crónica, dicen. "Los retrasos en el crecimiento en esa época no se pueden arreglar. Un niño que en ese período no tenga el acceso al agua, alimentación y atención sanitaria adecuada, nunca va a estar tan sano, ni va a ser tan inteligente, como podría haber sido de haber tenido todo esto", afirma Carazo.

Después de los ODM, los ODS
A partir de ahora, y con los resultados ya sobre la mesa, en 2016 quedará inaugurada la agenda post-2015, con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), unos nuevos puntos que sustituirán a los para entonces ya extintos ODM, y que hacen más énfasis en aspectos medioambientales. Esta vez, sí que se hablará específicamente de la salud neonatal, además del hambre y la nutrición.

Está por ver si los ODS funcionarán mejor que los ODM. Como estos nuevos objetivos vencen en 2.030, quedan 15 años para comprobar si el compromiso adoptado por los países en Río de Janeiro en el año 2012 es real o no. Menéndez cree que, quizás, una de las claves para que estos puntos no caigan en saco roto, sería "mejorar la coordinación entre los financiadores, y que los países den cuenta de cómo están mejorando". Carazo añade que lo esencial es "la voluntad política, y por supuesto, los recursos".

 


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