CIUDAD DE MÉXICO, 27 de abril.- Yates imperiales, autos deportivos y penthouse en zonas exclusivas, viajes y lujos al por mayor, forman parte de la vida cotidiana en México de líderes sindicales. Los sindicatos, afirma el periodista Martín Moreno, “son un coto de poder muy grande, muy poderoso económica y políticamente” que “se han convertido en soporte político de los poderes en turno”.

Moreno ha reunido pruebas, documentos y testimonios para escribir Los demonios del sindicalismo mexicano (Aguilar, 2015), libro donde enumera los truculentos métodos de enriquecimiento y poder que ostentan los líderes sindicales en México.

Yo no estoy en contra de los sindicatos, yo estoy a favor de los sindicatos pero cuando los sindicatos dejan de reflejar un bienestar para los trabajadores, en el momento en que los líderes sindicales pervierten el uso de los beneficios sindicales para el beneficio propio, para enriquecerse, para empoderarse e ir en contra de los intereses de los mismo trabajadores, es cuando se pervierte la situación”, cuenta.

Desde la convicta Elba Esther Gordillo, exlíder del SNTE, pasando por Carlos Romero Deschamps, dirigente de los  petroleros o por Napoleón Gómez Urrutia, líder de los mineros, todos desfilan por las páginas del volumen de Moreno. El autor hace un repaso por las carreras que han recorrido estos personajes hasta convertirse en sujetos poderosos y millonarios.

Moreno ofrece pruebas documentales del origen de las fortunas que los líderes charros han logrado amasar y presenta imágenes, así como testimonios de los excesos a los que han llegado: ferraris, embarcaciones o residencias. La construcción de estos imperios sin embargo, advierte el autor, están amparados con el poder político en turno.

También te puede interesar este artículo: Un pequeño pueblo suizo planifica el edificio más alto de Europa

Los dirigentes sindicales no actúan solos, se amparan en una compleja red de poder y de complicidades políticas, no puedes explicarte el crecimiento y el empoderamiento de líderes sindicales sin la presencia de un poder político, incluido por supuesto el poder presidencial, desde los tiempos dorados del PRI los líderes sindicales crecieron a su amparo, aprendieron  a hacer política a su amparo”, dice.

Pero si los sindicatos surgieron como una reivindicación de las luchas trabajadoras, ¿aún es posible rescatarlos al servicio de sus agremiados?, se le pregunta “tendrá que ir de la mano de la transición política que tenemos que consolidar en México. En 1997 comenzó la transición política con el triunfo de Cuauhtémoc Cárdenas en el Distrito Federal pero ahora lo que queremos es una mejor calidad de esa democracia, hay oportunidad, también hay líderes sindicales honestos que podrían llevar a buen puerto los sindicatos”, señala.

A: P