Desde el primer iPhone para acá Apple trazó una estricta divisoria de aguas entre el OS X (el sistema operativo que usan las Mac) y el iOS (el que usan el iPhone, la iPad y Apple TV). Un día todas estas familias de dispositivos convergerán en un equipo de 100 gramos con 50 terabytes de espacio de almacenamiento, 64 gigabytes de RAM y la potencia de una PC de alta gama. Por ahora eso todavía no es posible, porque si tu teléfono o tu tablet tuvieran la misma capacidad de cómputo que una notebook, la batería le duraría 20 minutos. Con suerte.

Por eso, como he dicho otras veces, la estrategia de Apple es, de momento, la más lógica, inteligente y razonable. Está a la vista: nadie se queja de que la Mac o el iPhone sean difíciles de usar, confusos o inconsistentes. Porque no lo son. Y no lo son porque Apple se cuidó de separar la interfaz de teclado y mouse de la táctil.

Microsoft cometió, en este sentido, dos errores. Primero, creyó que la computadora personal estaba muerta y apostó demasiado a lo touch. Segundo, pretendió unificar la interfaz de teclado y mouse con la táctil. Ese error tienen un nombre: Windows 8.

La compañía intentó resolver -con cierto éxito- algunos de estos problemas con Windows 8.1. Pero aunque las versiones 8 y 8.1 no son un completo fracaso (funcionan bien, son estables y ágiles), nunca dejaron de ser una suerte de pastiche.

En invierno

Windows 10 es, en gran medida, una respuesta a esa situación. Saldrá en algún momento del invierno -Microsoft no especificó todavía la fecha exacta- y por lo tanto estamos en la recta final. En la semana salió un nuevo build (el 10061) y más temprano que tarde debería aparecer el candidato al lanzamiento (Release Candidate), por lo que me parece un buen momento para una primera impresión del que convertirá en el entorno de trabajo de millones de personas.

Probé en la semana los builds 10041 y 10061; entre ambos hay diferencias sustanciales (por ejemplo, en el 10041 no estaba todavía el nuevo navegador, llamado Proyecto Spartan), sutiles (cambiaron de posición el botón de apagado y el diseño de algunos íconos) e insignificantes (modificaron el aspecto de la Papelera).

Así que Windows 10 es todavía un trabajo en progreso y lo que sigue no es una reseña; encontré varios bugs (lógico) y todavía hay cosas por pulir y corregir. Por lo tanto, y aunque hubo cosas que me gustaron y cosas que no, no sería justo criticar el estado actual del nuevo Windows. Tal reseña llegará oportunamente.

Los que quieran probar este sistema por las suyas pueden descargarlo de http://windows.microsoft.com/es-ar/windows/preview-download. No es recomendable usar esta versión de Windows 10 en una máquina de producción. Aconsejo leer primero esto: http://windows.microsoft.com/es-ar/windows/preview-faq

Los builds subsiguientes se instalan desde Windows Update.

Doble estándar

La solución de Microsoft para salir del laberinto que creó con Windows 8 es buena: el sistema detecta si está funcionando en un equipo que se maneja con mouse y teclado o en uno cuyo principal método de entrada es la pantalla táctil, y cambia su estilo en consecuencia. Dicho más simple: si está en una PC, se comportará como un Windows 7 o XP. Si lo hace en una tablet o un smartphone, lo hará como un Windows 8. Si corre en un equipo híbrido, se adaptará al modo en que se encuentre a cada momento, es decir, como notebook o como tablet.

Nada original y, a decir verdad, es una solución bastante antigua que deberían haber implementado hace mucho. Pero nunca es tarde, digamos, y anda bien. Lo probé en una PC, donde se desempeñó como un Windows 7 con otra gráfica (más minimalista y con colores planos, que es la nueva moda), y en una máquina híbrida, que activó los controles táctiles tan pronto desconecté la pantalla del teclado.

Volver al inicio

Antes de que las hordas de usuarios asaltaran la sede de Microsoft en Redmond al grito de "¡Devuelvan el menú Inicio!", la compañía dio un paso atrás y el nuevo Windows vuelve a tener un menú completo.

Tal como está ahora, es una combinación de la Pantalla Inicio de Windows 8/8.1 y el Menú Inicio de XP/Windows 7. En una PC se despliega con una lista de aplicaciones a la izquierda y mosaicos activos típicos de las apps móviles a la derecha. Se puede expandir para que ocupe toda la pantalla.

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Abajo a la izquierda hay un control para mostrar todos los programas instalados, ordenados alfabéticamente. De nuevo, una solución antigua, pero eficiente y sencilla que hace mucho deberían haber implementado.

El que busca encuentra

La segunda queja más amarga de los usuarios que se mudaron de XP a 7 es que las búsquedas, otrora simples y directas (pese al ridículo perrito animado), se habían transformado en una ciencia oscura. En 8 y 8.1 esto empeoró. No es que anduviera mal, ni nada. Pero si para buscar algo tenés que hacer un curso, entonces no sirve.

Pues bien, en Windows 10 el atajo Windows+F (por Find, buscar en inglés) lleva a un cuadro de diálogo en la barra de tareas que busca en el equipo y en Internet. La caja de búsqueda en la parte superior derecha de cada ventana sigue ahí, para encontrar cosas dentro de esa carpeta. Sin embargo, sigue ausente (como en 7 y 8) el menú contextual Buscar de las carpetas. Ojalá lo añadan en la versión final, así nos ahorramos el paso de abrir la carpeta para buscar algo adentro.

En la tablet

El odioso Charm (esa banda negra que aparecía cada vez que movíamos el puntero al borde derecho de la pantalla) fue eliminado del modo PC. Un problema menos. En la tablet sigue estando, así como la posibilidad de dividir la pantalla en dos. Arrastrando del borde izquierdo de la pantalla hacia el centro, va pasando de aplicaciones. Un gesto más corto de arrastrar y volver al borde despliega la lista de programas en ejecución.

Las aplicaciones táctiles, otrora llamadas Metro y ahora rebautizadas Windows Apps (en contraposición con las de PC), pueden ejecutarse en una ventana dentro del Escritorio tradicional, y expandirse con un gesto para que ocupen toda la pantalla. No está mal, pero es otra muestra de la falta de coherencia que plagó Windows 8/8.1.

Por fin

Han pasado más de 20 años desde Windows NT (abuelo de XP, 7, 8 y 10), y mientras los otros dos sistemas operativos importantes para PC tienen escritorios virtuales (primero Linux y después Mac), Windows sigue sin ofrecer esta función tan útil. Hay alternativas, pero todo lo que altera la interfaz es potencialmente problemático, salvo que venga de fábrica.

Pues bien, Windows 10 trae, por fin, escritorios virtuales. No obstante, los de Linux, Mac e incluso las aplicaciones de terceros para Windows (http://blogs.lanacion.com.ar/freeware/hallazgos/lleva-windows-a-otra-dimension-post-rapido-de-semana-corta/) ofrecen mucho más funciones y opciones de configuración.

Hablame. El nuevo Windows incluye el asistente de voz Cortana, aunque al arrancarlo (doble clic sobre la caja de búsqueda) informa que "no está disponible para ayudarte en tu país o región". Según me informó Microsoft, Cortana ya está en español para España, pero no aquí. Siri y BlackBerry Assistant, en cambio, sí.

La del estribo: ayer Microsoft confirmó que en Windows 10 regresa el Solitario, que había sido jubilado en Windows 8. Ahora, y para celebrar sus 25 años, el popular juego de cartas regresará a nuestras pantallas.

En total, una primera impresión buena, pero que me deja con la sensación de que Microsoft hará ahora lo que debió haber hecho en 2012, cuando lanzó Windows 8. De nuevo, nunca es tarde, pero desperdiciar 3 años es bastante riesgoso en esta industria.

A: P