Aunque dejemos volar nuestra imaginación para encontrar una combinación de letras o números insospechada, las contraseñas que utilizamos no son tan seguras como suponemos. Puede que no resulten tan fáciles de adivinar como los cumpleaños o la innovadora clave contraseña, pero algunas menos manidas son tan hackeables como la más simple de las palabras.

El mes pasado el analista de seguridad Mark Burnett publicó cerca de 10 millones de nombres de usuario y contraseñas de internautas de todo el mundo (la mayoría pertenecientes a cuentas ya en desuso). El objetivo de Burnett no era facilitar el trabajo a los cibercriminales, sino probar lo fácil que resultaba obtener esta información confidencial e intentar, al mismo tiempo, mejorar la seguridad de la red.

WP Engine, una plataforma perteneciente a WordPress, ha analizado las claves de acceso que publicó Burnett y otras tantas que dio a conocer una web Rusa en septiembre de 2014 para dar con la razón que las había hecho tan vulnerables y hacer que los usuarios las corrigieran antes de que fuera tarde.

 

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Además de las tradicionales contraseña y los nombres de superhéroes, WP Engine se percató de que muchos navegantes usaban el mismo patrón en el teclado para elegir sus claves de acceso. Esto ha convertido a contraseñas tan inusuales y, a priori, difíciles de adivinar como adgjmptw en una de las más comunes. Si hacemos memoria, veremos que esta combinación se corresponde con la localización que tenían las letras en los antiguos teclados de los móviles (la A estaba en el número 2, la D en el 3 y así sucesivamente hasta pulsar 23456789, el equivalente numérico a adgjmptw).

A:m