“Cuando yo entré a la clase de la Sra. Hefty, de quinto grado, en la escuela Punahou en el otoño de 1971, era un niño con un nombre cómico en una nueva escuela. Me sentía fuera de lugar, esperaba a ser aceptado al igual que los otros”, así recuerda Obama ese primer día en el colegio.

Pero no fue un día cualquiera. Fue la jornada escolar en la que conoció a la maestra, que según el presidente de Estados Unidos, cambió su vida académica.

43 años después, Obama tiene el privilegio de reconocer el trabajo de Mabel Hefty y otorgarle el reconocimiento como “Maestra del Año”.

“La primera vez que me llamó, yo no hubiera querido estar allí. En realidad, quería que otra persona hubiera estado en mi escritorio, en aquel salón de clases en el que todos los niños me miraban”, recuerda Obama.

“Con el transcurso de los años, la Sra. Hefty me enseñó que yo tenía algo que decir no por mis diferencias, sino porque mis diferencias eran importantes. Ella logró que cada alumno de la clase se sintiera especial […] Reforzó el valor de la empatía que mi madre y mis abuelos me habían enseñado y que es algo que llevo conmigo todos los días como presidente”.

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“Ése es el poder simple e innegable de un buen maestro. Ésta es la historia que cada niño de este país -independientemente de sus antecedentes o de la vida que tenga- debe ser capaz de contar".

El presidente Obama hizo un llamado a nivel nacional a que compartan a través del hashtag #ThankATeacher quién fue o es esa maestra o maestro que está marcando una diferencia en sus vidas.

El vicepresidente Joe Biden fue uno de los primeros en compartir su historia en las redes sociales y reconocer el trabajo de las monjas encargadas de su educación en una institución católica.

A: P