El diario The New York Times ha publicado esta noche en su página web que uno de los dos pilotos del A320 de Germanwings que se estrelló el martes en los Alpes franceses se encontraba fuera de la cabina en el momento del accidente y no logró volver a entrar a pesar de que acabó golpeándola con insistencia para hacerse oír.  El diario neoyorquino se basa en una fuente militar relacionada con la investigación, que habría tenido acceso a la única caja negra del vuelo que ha sido recuperada por el momento. Entre las 150 personas que viajaban a bordo había tres ciudadanos estadounidenses.

Hasta el momento el Gobierno francés había señalado que los servicios de rescate habían logrado recuperar las grabaciones de la caja negra, pero no había revelado su contenido. Anoche, ninguna fuente oficial se había pronunciado sobre la información del diario neoyorquino.

La fuente militar asegura que lo que se escucha durante la primera parte del vuelo entre Barcelona y Düsseldorf es una conversación entre los pilotos  "muy tranquila, muy relajada", pero que luego el audio indica que uno de los pilotos deja la cabina y no puede volver a entrar. "El tipo está fuera, llamando a la puerta y no encuentra respuesta", relata el investigador a The New York Times. "Y luego comienza a golpear cada vez con más fuerza. No llega a haber respuesta". La fuente dice: "Puedes escuchar como intenta derribar la puerta".

"No sabemos el motivo por el que el piloto salió la cabina", prosigue el responsable militar, que pidió no ser citado por su nombre dado que se trata de una investigación en marcha. "Pero estamos seguros de que en los momentos finales del vuelo el otro piloto se encuentra solo y no abre la puerta", prosigue.

El vuelo GWI9525 de la compañía de bajo coste Germanwings --filial de la alemana Lufthansa-- se estrelló el martes por la mañana en una remota zona alpina del sur de Francia. Viajaban 150 personas a bordo, 144 de ellas pasajeros.

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Las circunstancias que rodean el accidente siguen siendo un misterio porque durante ocho minutos el avión perdió altura a gran velocidad hasta estrellarse. En una rueda de prensa el miércoles, Rémi Jouty, responsable del BEA, el organismo encargado de la investigación, señaló que no tiene “la menor explicación” sobre qué pudo ocurrir. La única hipótesis descartada es una explosión en vuelo, como ha insistido el Gobierno. Jouty no quiso revelar el contenido de las grabaciones de la caja negra aunque aseguró que los investigadores ya las habían escuchado.

El avión Airbus A 320 de Germainwings con 150 personas a bordo, explicó Jouty, había seguido en todo momento “la ruta prevista” tras despegar de Barcelona en torno a las 10 de la mañana. A las 10.30, y en conversación con el centro de control de Aix-en-Provence, el aparato volaba a unos 10.500 metros de altitud y los pilotos transmitieron “un mensaje de rutina” sobre el recorrido que iban a realizar. Un minuto después, el avión comenzó a descender “sin la menor explicación” unos mil metros por minuto y no dejó de hacerlo hasta que impactó contra el suelo en el macizo de Trois Evêches.

Los investigadores tampoco han dado la mínima pista de por qué la tripulación no respondió a ninguna llamada de las varias que le hicieron desde el centro de control durante esos diez minutos de pérdida de altitud. “Es lo más extraño” e “inquietante”, según coinciden los diferentes expertos, que califican de “muy extraño” o “inexplicable” el accidente.

A: P