Madrid, 7 may (EFE).- La venta de un paisaje de Vincent Van Gogh por 66,3 millones de dólares, lo que le sitúa en el cuadro más caro del holandés desde 1998, en una sesión en la que también se vendieron unos nenúfares de Monet (54 millones), pone una vez más de manifiesto el interés del mercado artístico por el Impresionismo.

Estas adquisiciones se realizaron en la subasta que celebró ayer en Nueva York la casa Sotheby's, que estuvo liderada por venta del cuadro del maestro holandés, "L'Allée des Alyscamps", a un coleccionista privado asiático después de una reñida puja entre cinco interesados.

James Mackie, uno de los mayores especialistas de Sotheby's en Arte Impresionista y Moderno, confirmó en una entrevista con Efe la vigencia de este movimiento.

Mackie, director senior del departamento de Impresionismo y Arte Moderno de la casa de subastas, recordó las palabras de Philip Hook, director de este departamento en Londres, para quien el Impresionismo fue el primer arte moderno que, aunque inicialmente desconcertante para el público, fue durante el siglo pasado el más accesible y popular.

Según el Informe del Mercado de Arte TEFAF 2014, el sector alcanzó ventas mundiales totales de más de 54.000 millones de dólares. "Esta tendencia se ha fortalecido en las últimas temporadas, con los altos precios alcanzados por obras de Van Gogh y Claude Monet".

De la subasta celebrada anoche, destacó la pintura de Vincent Van Gogh "L'Allée des Alyscamps", fechada en 1888 durante el legendario período Arles del artista. Con un precio estimado en 40 millones de dólares, la cifra ascendió hasta los 66,3 millones de dólares, situándose en la tercera más cara del artista detrás de "Portrait du docteur Gachet" (82,4 millones de dólares) y de un autorretrato subastado en 1998 por 71,5 millones.

Nombres como los de Picasso, Miró, Giacometti o Fernand Léger destacaron también en una sesión que contó "con obras de arte moderno excepcionales que han salido al mercado después de permanecer durante décadas guardadas en colecciones privadas".

Entre ellas figuran "las del hombre de negocios y filántropo de Chicago Jerome H. Stone o leyendas de Hollywood como Samuel Goldwyn, padre, y Samuel Goldwyn Jr", recordó Mackie, quien considera que los altos precios que se logran en estas subastan animan a muchos coleccionistas a poner en venta sus obras.

Pero no es solo el factor económico el que mueve el mercado ya que según el experto de Sotheby's "el cambio generacional de los propietarios de las obras, que en muchos casos han heredado, hace también que decidan vender", sobre todo cuando comprueban que el valor de las mismas se ha incrementado exponencialmente.

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Mackie reconoce que las subastas de pintura impresionista inciden positivamente en la valoración de este arte. "La publicidad que rodea los récords de ventas de las grandes obras impresionistas atraen la atención y aumentan el interés".

Además, ha sido fundamental la labor de influyentes marchantes como Paul Durand-Ruel, al que actualmente se le dedica una exposición en la National Gallery de Londres, quien contribuyó de manera determinante a la aceptación y conocimiento del Impresionismo.

También reconoció el importante papel que juegan las exposiciones en destacados museos durante las últimas décadas "que han atraído a mucho público. Han hecho una contribución crucial".

En su opinión "hay una enorme cantidad de literatura en torno al movimiento impresionista y se han producido y son muchas las exposiciones de gran éxito que arrojan nueva luz. La mencionada de Durand-Ruel es un excelente ejemplo de una exposición que trae nuevas ideas en el desarrollo del impresionismo".

Sus muchos años de experiencia le llevan a afirmar que habitualmente los nuevos coleccionistas comienzan comprando obras de artistas de su país de origen "pero con bastante rapidez y en cuanto frecuentan la escena internacional, se interesan por los nombres más conocidos"

Y en cuanto a consejos, James Mackie recomienda "visitar el mayor número de museos, galerías de arte y subastas pues son una excelente oportunidad para entrenar el ojo".

Después, cuando una pieza interesa, hay que estudiarla "asegurarse que está incluida en el catálogo razonado del artista o va acompañada de un certificado de autenticidad. Hay que recordar que la procedencia de la obra puede aumentar en gran medida el valor de la misma. Y, por último, seguir sus pasiones y comprar una obra porque la amas". EFE

A: P