¿Hay límite de edad para la política? No lo parece a juzgar por la fecha de nacimiento que aparece en el carné de identidad de algunos de los candidatos que aspiran al puesto de alcalde para estas municipales en la provincia. Salvo error u omisión, el PP lleva en sus listas a los candidatos al bastón de mando de mayor y menor edad: Francisca Vázquez quiere ser la alcaldesa de Alpandeire con 80 años, y José Santaolalla aspira a gobernar Alozaina con 24.

Santaolalla –o Tacho, como lo llaman sus amigos– parece que acaba de llegar al mundo de la política pero sabe lo que es de primera mano, ya que ha sido su pasión desde que era aún más joven. Con 18 años, marchó a Málaga a estudiar para ser profesor de música. Desde ese momento, comenzó a militar en las Nuevas Generaciones del PP, intercalando su faceta política en su formación. No en vano, es habitual escuchar que la verdadera vocación política nace en esta época, cuando uno decide –y en este caso sin duda fue así– sacrificar una gran parte del tiempo de ocio para dedicarlo a la política universitaria. Un buen lugar en el que confrontar, aprender tacticismo pero también saber llegar a acuerdos, algo esencial en un ayuntamiento.

 Ya fuera en labores informativas u organizando viajes a los Carnavales de Cádiz (una de sus grandes pasiones), Tacho era un habitual en el ambiente universitario, pero también en el político. Desde el principio formó parte del núcleo duro de la dirección provincial de NNGG de Málaga que encabeza Luis Verde, alcanzando el puesto de presidente local en Alozaina. Precisamente ha sido allí donde más notoriedad ha obtenido. «Aquellos que tenían problemas con algún asunto municipal se dirigían a mí como oposición, pero lo cierto es que mi función era buscar un candidato de más edad para las elecciones de este año», asegura el joven.

Eso fue hasta poco antes de Navidad, cuando el propio presidente provincial, Elías Bendodo, le hizo la pregunta: «¿Y por qué no eres tú el candidato?». Él aceptó, claro, pero antes de eso, tuvo la oportunidad de ir en la candidatura ‘popular’ en las pasadas elecciones andaluzas, en el número 13. «Ser candidato, aunque no sea en puestos de salida, es un impulso de cara a unas cercanas municipales», afirma.

Tacho no sale mucho por la noche, pese a su edad. Está soltero y estudia las oposiciones de maestro. El único momento en el que no ha vivido en Alozaina fue cuando estudiaba en la capital. «Mis amigos del pueblo han entendido que tenía que ser yo el candidato, que era lógico. Y, bueno, mis compañeros y amigos del partido directamente querían que fuera yo el candidato», señala.

Es consciente de que se presenta en una plaza difícil con un alcalde del PSOE muy consolidado. «El pueblo está paralizado, y por eso sé que sacaremos un muy buen resultado en esta mi primera vez como candidato», afirma. Ganar está complicado, pero por eso mismo se prepara para el próximo cartel: ‘José Santaolalla 2019’. «Ahí sí sé seguro que seré alcalde».

En el otro extremo del cómputo de edades de los candidatos a alcalde se sitúa Francisca Vázquez. «Tengo 80 pero me dicen que no los represento». Se expresa con el ímpetu de una veinteañera. Es la candidata del PP a la alcaldía de su pueblo, Alpandeire. Nunca ha ocupado cargo alguno en política, pero asegura que «le corre por las venas». Su padre, Diego Vázquez Otero, que da nombre a una plaza de Carranque, fue concejal de Cultura del Ayuntamiento de Málaga, diputado provincial, historiador y miembro de la Academia de San Telmo. Escribió varios libros sobre Málaga y su provincia. Su hermano, Diego Vázquez Díaz, fue alcalde de Archidona, y tiene un sobrino, Jesús Vázquez, que es concejal en Ronda y diputado nacional por el PP.

Paqui, como la llaman, asegura que ha dado el paso, en esta última etapa de su vida, «porque quiero ayudar ahora que está la cosa fea». «Yo quiero mucho a Rajoy, que está pasando más que Cristo en la tierra. Lo correcto y lo normal es que no salga elegida, pero me hace mucha ilusión, tengo muchas ganas de vivir y trabajar por los demás; ¡al toro y ya está...!», insiste esta singular candidata a alcaldesa que está dispuesta a trabajar desde la oposición si llegara a entrar como concejala en el consistorio de Alpandeire, gobernado por el PSOE y en el que el PP no tiene actualmente representación.

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«Si salgo de concejala estaré todo el tiempo que pueda e intentaré colaborar en todo lo posible. Me gustaría que los partidos nos pudiéramos mirar todos a los ojos y trabajar por el bien común sin perjudicarnos. Si tenemos la mesa puesta, con todos los platos encima, a ver si podemos pensarlo bien antes que alguien dé un tirón del mantel y lo tire todo al suelo», comenta con cierto gracejo.

Asegura querer «como a un hijo» al actual regidor del pueblo, Gabriel Jiménez, y tiene muy claras las líneas de su programa: dar trabajo a los jóvenes del municipio, fomentar el turismo rural con miradores y nuevos alojamientos y poner en marcha lo que sería «el camino de Fray Leopoldo de Alpandeire, como ya existe el de Santiago», una ruta por algunas de las ciudades andaluzas en las que estuvo el beato capuchino que tendría el pueblo como punto de meta. «En Fray Leopoldo podemos tener la gallina de los huevos de oro», subraya.

Paqui estudió magisterio y trabajó dos años como maestra en el barrio de la Trinidad. El fallecimiento de su marido la obligó con 33 años a ponerse al frente del negocio de ropa que poseía en la calle Compañía de la capital. «Se llamaba ‘El Barato’ y era muy conocido», recuerda. Allí trabajó hasta su jubilación con 65 años. Ahora quiere emplearse a fondo por el que considera como su pueblo, donde tiene casa, pasó su niñez y juventud y acude siempre que puede para reencontrarse con sus raíces.

Cinco años menos que Paqui tiene Antonio Lobato, que cumple 75 día de las elecciones. Es el candidato de Ciudadanos más longevo de todo el país, un partido con el que aspira a la alcaldía de Villanueva de Algaidas. Su familia le apoya en esta decisión: su mujer va en el puesto seis de la lista. «Soy una persona muy activa, física y mentalmente y me veo muy bien de salud», comenta.

Lobato fue militante por el PSOE durante siete años y ocupó un puesto de concejal durante tres años en el anterior mandato. Sin embargo, según asegura, el partido lo expulsó por votar la propuesta de IU de llevar agua a la barriada de La Parrilla y dotar de electricidad a dos zonas rurales. En las últimas elecciones se presentó como independiente bajo las siglas HID (Hermandad, Igualdad y Democracia) y consiguió 167 votos. Ahora, pide que le voten por Ciudadanos, que cuenta con una veintena de militantes en el pueblo.

A: P