Una curiosa planta que sorprende a los pájaros haciendo explotar el polen cuando la tocan...
Otras plantas tienen esta capacidad, pero se activa cuando el pico o la pata de un polinizador ejerce presión en los estambres.
«Es un ejemplo de lo complicada que puede ser la relación entre las flores y sus polinizadores», afirman Jürg Schönenberger, de la Universidad de Viena y coautor del estudio publicado en Current Biology.

La planta, del género Axinaea, se encuentra en las montañas de América central y del sur y su polinización sigue el siguiente esquema: los apéndices bulbosos de sus estambres atraen a las aves hambrientas, que cuando los agarran con el pico, «explotan de la misma forma en que lo haría un bolsa llena de aire», explica Schönenberger.

«Cuando se aprieta la bolsa, el aire que contiene pasa a través de una conexión a las cámaras de polen, espolvoreando los granos».

Esta explosión de polen garantiza que el pájaro lo traslade a los órganos femeninos de una planta, permitiendo así la reproducción.
Este mecanismo fue observado por primera vez en 1899 en otro género de la misma familia de plantas, pero la forma en que lo lleva a cabo la Axinaea no se había descrito hasta ahora.

Cuando la directora del estudio Agnes Dellinger y su equipo comenzaron a examinar las plantas de este género, no tenían claro cómo lo hacían ni qué polinizadores eran atraídos.

«Pensábamos que eran escarabajos», confiesa Schönenberger, pues se sabe que estos insectos «se interesan por los tejidos florales de otras plantas». Sin embargo, confirmaron que se trataba de aves.

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«Nos pilló por sorpresa, más aún cuando descubrimos que los pájaros consumen enteros los estambres (los órganos reproductivos masculinos)», algo que no se había visto hasta entonces.

Para estudiar el proceso, el equipo empleó microscopios electrónicos de barrido y microtomografía de rayos X. «Nos interesaba especialmente averiguar por qué las aves se alimentan de los estambres». Su composición química les dio la respuesta: contienen grandes cantidades de azúcar.

Los resultados ponen de manifiesto que se trata de una relación en la que ambas partes salen ganando: la planta se reproduce y las aves se alimentan. El problema, como es habitual en estos casos, es que ambas especies correrán peligro si la población de una de las dos comienza a desaparecer.

 

a.m