El español, correcto, vence con claridad a Halys (6-3, 6-3 y 6-4) en su primera toma de contacto con la tierra de París

El camino a la décima, compuesto de siete etapas en progresión, ofrece un amable estreno para Rafael Nadal, que en apenas una hora y 49 minutos entierra las ilusiones de un adolescente del que poco o nada se sabe. Quentin Halys, francés de 18 años, 296 del mundo y sin historial, sirve como aperitivo para el rey de la tierra, que este año asume el cartel de candidato en lugar del de favorito. Nadal gana 6-3, 6-3 y 6-4 y espera que suba la exigencia en el futuro, pues del debut apenas hay conclusiones reales.  

En estos partidos, desapacibles e incómodos desde la presentación porque no hay dificultad aparente, importa ganar y no complicarse la vida, que es justo lo que hizo Nadal. Sin brillo, expeditivo y serio desde el primer juego, el balear se aclimata en la Philippe Chatrier para los días posteriores. Nadie conoce esa pista tan bien como él.

Su primer set de este Roland Garros no será recordado por la plasticidad ni por el espectáculo. En el juego inicial, y al resto, confirma que su rival es valiente, pero en realidad está hecho un flan y falla golpes incomprensibles. Halys está desbordado por la magnitud de la cita y Nadal piensa que es una más entre tantas. Break y confirmación para tomar la delantera, aunque en esa manga cabe destacar el tropiezo al perder una vez su saque de forma inesperada, seguramente por la falta de tensión.

El martes se consume por inercia y en la grada, entusiasmada con el tenista local, se habla más el modelito de Nadal que otra cosa. Viste de azul eléctrico, pero de azul eléctrico de arriba abajo, calcetines y muñequeras incluidas, y los fotógrafos abusan de las fotos de detalle para captar el «9» que luce en las zapatillas del español. Una manera de recordar que ahí, en la tierra de París, nadie ha ganado tanto como él.

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A medida que avanza el duelo, Nadal va imponiendo la lógica, animado por algún que otro golpe interesante para subir la autoestima. No hay pelea ni debate y al sexto juego del segundo set se inclina definitivamente la balanza cuando el mallorquín le rompe el saque al francés. Renta más que suficiente.

El desenlace se escribió como si tal cosa, esperado porque no había opción para cualquier otro escenario. La victoria 67 de Nadal en Roland Garros cuenta ya en la estadística, un estreno arrollador con números aseados y, hasta cierto punto, lógicos. En segunda ronda espera al vencedor del encuentro entre Alexandr Dolgopolov y Nicolás Almagro. Más nivel para el campeón.

 


A: N