Asumir la muerte y el envejecimiento no figuran en la lista de objetivos del transhumanismo. Este movimiento científico-filosófico confía en la tecnología para mejorar las capacidades físicas y mentales del ser humano. Para unos es «la idea más peligrosa del mundo» y para otros, «la verdadera aspiración de la humanidad», sinónimo de valentía.

Los transhumanistas (cuyo símbolo es H+) defienden la idea de que gracias a la tecnología y a los diversos avances médicos, el ser humano podrá mejorar sus capacidades, tanto físicas como mentales, y acabar con aspectos negativos de la vida como el envejecimiento, el sufrimiento o las enfermedades. La idea principal de este movimiento es superar las limitaciones biológicas del cuerpo humano y subir un peldaño más en la evolución hasta alcanzar una nueva fase, la posthumanidad.

Según recoge la Asociación Mundial de Transhumanismo, esta nueva forma de construir el futuro trata de acabar con la idea tradicional de que la condición humana no puede ser alterada. Aunque para algunos pueda parecer antinatural, los verdaderos transhumanistas piensan que es imposible luchar contra los cambios tecnológico-culturales y por ello, es necesario pensar en aplicar sus beneficios a la vida cotidiana. Mejorar la vida es el objetivo primordial.
 
Los profetas de esta corriente imaginan un futuro en el que moriremos a los 1.000 años, tendremos un cociente intelectual superior a 200 y podremos eliminar rápidamente gran parte de las enfermedades gracias a la selección genética. Surge entonces un complejo debate acerca de si la tecnología acabará con la 'verdadera' esencia del hombre y la mujer.

Es muy complicado definir cuáles serán las consecuencias, tanto positivas como negativas, de un pensamiento que aún permanece 'en pañales', aunque la aplicación de la tecnología sobre el ser humano crece a pasos agigantados. Llegará un momento en el que seamos nosotros mismos los que podamos optimizar nuestra forma de vivir, eliminando todo aquello que impida su curso normal.

Los gurús del futuro

Son varios los nombres propios que saltan a la palestra al hablar de transhumanismo. Uno de los 'arquitectos filosóficos' más famosos es el estadounidense Ray Kurzweil, que con tan sólo 17 años consiguió crear un ordenador capaz de componer música. Sin embargo, su retorcida mente ha ido mucho más allá y en su libro 'La era de las máquinas espirituales', afirma que en el año 2040 las máquinas serán más inteligentes que los humanos, hasta tal punto que alguien nacido en otra época no podrá comprender la realidad que se está desarrollando.

Su colega sueco, el filósofo Nick Bostrom tampoco se queda atrás. En 1998 creó la asociación mundial Humanity+ y es fiel defensor de dos ideas: la realidad en la que estamos inmersos es una simulación creada por un ser superior desconocido (Como en la película de 'Matrix'), y que la tecnología debe ser utilizada para mejorar las capacidades físicas y retrasar el envejecimiento. En este aspecto, aquellos que no siguen el lema de 'la arruga es bella' están de enhorabuena. Aubrey Grey se muestra tajante afirmando que la degeneración y la muerte no son necesarias. Para ello propone la posibilidad de manipular los tejidos para frenar la carrera de las células hacia la madurez.

Uno de los temas más polémicos de esta corriente aparece al conocer la postura del biotecnólogo Gregory Stock, que se muestra partidario de poder seleccionar los genes de nuestros hijos para atacar las enfermedades y aumentar las capacidades físicas y cognitivas. Cuantos más aspectos se conozcan de nuestra composición genética, mejores tratamientos se podrán crear y mayor será su efectividad.

Cyborgs, manipulación genética y larga vida

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¿Qué pensarías si te dijesen que puedes vivir hasta los 150 años? Los transhumanistas se muestran firmemente convencidos de ello y aseguran que la clave para poder conseguirlo se encuentra en modificar los genes que provocan el envejecimiento. Para ellos parece muy sencillo, se 'desactiva' esa función y se abren las puertas a un mundo de eterna juventud pero, ¿cómo sería la vida en un constante cuento de Peter Pan?

'Cyberware', nanotecnología o transferencia mental, serán algunas de las palabras y expresiones más comunes en un futuro próximo según aseveran estos profetas tecnológicos. Una de las mayores apuestas por la evolución artificial es la instalación de prótesis cibernéticas en los miembros del cuerpo. Esta mezcla de biología y tecnología podría dar origen a 'hombres robotizados' o 'cyborgs', para ser más concretos, cuyo organismo será cada vez más fuerte y sus sentidos estarán cada vez más perfeccionados.

Además, la tecnología podría y, previsiblemente lo hará, realizar un análisis exhaustivo de nuestra mente para almacenar posteriormente su contenido en un soporte exterior. Algo así como un aparato que guarde en un disco duro externo todo aquello que tenemos en la cabeza. Sería una forma curiosa de volcar en un dispositivo todos nuestros recuerdos y rasgos de personalidad. Posteriormente, se podría insertar en el cuerpo de un clon mejorado o de un bebé 'de diseño', superando lo existente a través de la tecnología. Sí, suena a guión de película de ciencia-ficción, pero podría llegar a convertirse en una realidad.

El debate está servido

Como en cualquier movimiento innovador, las críticas positivas y negativas no han tardado en aparecer. Existen diversas voces que aseguran que esta revolución tecnológica nunca se va a llegar a producir, ya que únicamente son suposiciones teóricas sobre un futuro incierto del que no se tiene ningún dato. Además, los detractores de este cambio afirman que debido al elevado coste de estos avances, sólo podrán acceder a la medicina más moderna aquellos ciudadanos con mayores recursos económicos y se muestran preocupados porque la clase política pueda llegar a controlar a la sociedad a través de la tecnología.

En en lado opuesto de la polémica permanecen aquellos que consideran que nuestra vida podría mejorar notablemente con el desarrollo de esta peculiar ciencia. Para ellos resulta correcto tomar fármacos que retrasen los síntomas de enfermedades como el alzheimer, y defienden la selección genética de los hijos, un tema que provoca una elevada controversia. Más allá de poder conseguir unas características físicas y mentales concretas en el bebé, los partidarios del transhumanismo ven lógica esta actuación para evitar ciertas enfermedades, sin caer en discusiones sobre la posible antinaturalidad o no de este hecho.

En cualquier caso, se debe mantener cierta precaución sobre esta nueva realidad que podría llegar a nuestras vidas en menos tiempo de lo esperado. Lo que sí está claro es que, como diría Steve Jobs «¿Cómo sabe alguien lo que quiere si todavía no lo ha visto?».

A: P