El cáncer de pulmón es el segundo más frecuente en varones y el cuarto en mujeres, pero se sospecha que su incidencia aumentará aún más, sobre todo en el segundo grupo. Por esta razón, es un tipo de neoplasia que genera mucha investigación motivada, además, por la falta de tratamientos eficaces hasta la fecha contra la enfermedad, que mantiene una supervivencia global menor al 10% a los cinco años del diagnóstico.

Si hay una terapia que se asocia con dos conceptos tan aparentemente antagónicos como "cáncer de pulmón" y "esperanza" esta es la inmunoterapia, la gran protagonista de esta edición del Congreso de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO), que ya ha finalizado. Sin embargo, este tratamiento innovador está aún lejos de la práctica clínica. Solo hay un fármaco de este tipo aprobado para el menos frecuente de cáncer de pulmón (el escamoso) en segunda línea y solo en EEUU. Para el más común, el de células no pequeñas, habrá que esperar y para que sea la primera opción terapéutica la espera se prevé aún mayor.

Así, en las sesiones sobre cáncer de pulmón tanto local como avanzado que se han celebrado en el congreso, la inmunoterapia dista de ser la única protagonista. Distintos estudios con diferentes moléculas evalúan opciones más cercanas a la práctica clínica, aunque de las que teóricamente se beneficiaría menos gente.

Son las llamadas moléculas dirigidas, que solo responden a mutaciones concretas que afectan porcentajes muy pequeños de todos los tumores, en ocasiones apenas el 1%, según explica el oncólogo Bertomeu Massuti, del Grupo Español de Cáncer de Pulmón (GECP), asistente al congreso. Para la mutación más frecuente, EGFR, se han presentado datos sobre un nuevo compuesto, aún sin nombre comercial y que se denomina AZ9291. Más del 80% de los pacientes que lo consumieron a diario no presentaba progresión de la enfermedad a los nueve meses del diagnóstico.

Otro tratamiento ya aprobado frente a esta mutación, afatinib, ha demostrado ser más eficaz que su competidor en otro de los numerosos trabajos presentados en ASCO. La segunda mutación más eficaz es la del gen ALK. Frente a ella también existen medicamentos dirigidos y se han presentado datos de nuevas moléculas, como alectinib.

Pero ¿qué ocurre con el resto de mutaciones, las minoritarias? Para Massuti, el desafío está en cómo cribar a los miles de afectados por cáncer de pulmón en busca de estas anomalías genéticas, para poder ofrecerles los nuevos tratamientos. "Hay que organizarlo de forma centralizada, no tiene sentido que busquen mutaciones minoritarias hospitales que ven 50 casos de cáncer de pulmón al año", comentó.

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Además de estos medicamentos dirigidos, en ASCO se han presentado estudios sobre la clásica quimioterapia que, si bien puede sonar a tratamiento pasado de moda, es el que siguen recibiendo a diario la gran mayoría de afectados por el cáncer de pulmón. Así, un estudio del GECP ha demostrado que niveles elevados en el gen BRCA1 pueden influir en el tipo de quimioterapia a recibir, aunque habrá que esperar para que esto tenga impacto en la práctica clínica.

También se han presentado nuevos fármacos no dirigidos a mutaciones específicas. Uno de ellos, PM1183, ha sido desarrollado por la farmacéutica española Pharmamar y es un inhibidor de la enzima ARN polimerasa II. Un póster presentado en Chicago ha demostrado la utilidad del compuesto en combinación con una quimioterapia ya utilizada, la doxorrubicina.

 

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