El reciente contagio de difteria por parte de un niño vecino de Olot ha puesto en el ojo de la polémica la tendencia de no vacunar a los menores que cada día más padres están siguiendo.

El miedo a las reacciones adversas, la falta de información y los rumores y mitos que envuelven a las vacunas ha provocado que durante años un buen número de familia se haya negado a vacunar a sus pequeños. Sin embargo, muchas de las afirmaciones que sirven como argumentación para este movimiento son medias verdades, cuando no directamente falsas.

Aunque la cobertura de inmunización en todos los países del mundo es relativamente alta, aun hay muchos niños sin vacunar debido a algún tipo de creencia falsa.

Los expertos del Comité Asesor de Vacunología de la Asociación Española de Pediatría, así como la Organización Mundial de la Salud han publicado recientemente una lista de las falsas creencias sobre las vacunas más extendidas entre la población, con el objetivo de desterrar estos mitos de una vez por todas.

1. Causan efectos indeseables, enfermedades e incluso la muerte

Las vacunas en la actualidad son muy seguras y el número de efectos secundarios de importancia es muy pequeño y, si lse compara con el beneficio que producen, este riesgo es desdeñable. La Asociación Española de Pediatría pone como ejemplo la vacuna frente a la Difteria, el Tétanos y la Tos ferina. La vacunación puede provocar encefalitis en un niño de cada 1.000.000. Padecer cualquiera de las tres enfermedades puede ocasionar la muerte en 1 de cada 200 niños y producir una encefalitis (muchas veces grave e invalidante) en uno de cada 20 niños que la padezcan.

2. Las enfermedades de la infancia son algo inevitable.

Las enfermedades prevenibles mediante vacunación no tienen por qué ser “algo inevitable”. Algunas como el sarampión, la parotiditis y la rubéola pueden acarrear importantes complicaciones tanto en niños como en adultos, como por ejemplo, neumonía, encefalitis, ceguera, diarrea, infecciones del oído, síndrome de rubéola congénita y defunción. Todas estas enfermedades y sufrimientos se pueden prevenir mediante las vacunas.

Es mejor la inmunización por la enfermedad que por las vacunas.

Las vacunas generan en el sistema inmunitario una respuesta similar a la que produciría la infección natural, pero no causan la enfermedad ni exponen a la persona inmunizada a riesgos de posibles complicaciones. Por el contrario, una infección natural podría llevar a retraso mental, provocado por 'Haemophilus influenzae tipo b' (Hib), a defectos congénitos debidos a la rubéola, a cáncer del hígado por el virus de la hepatitis B, o incluso a la muerte por sarampión.

4. Las vacunas son tóxicas

Se ha dicho que las vacunas son tóxicas debido al tiomersal, un compuesto orgánico que contiene mercurio y que se utiliza como conservante en las vacunas multidosis. Se usa para evitar la proliferación bacteriana una vez abierto el envase y también durante la fabricación de las vacunas. En algunos casos puede haber tiomersal en las vacunas, pero será siempre a concentraciones muy bajas.

5. Vacunarse de muchas cosas es arriesgado

Otra creencia extendida es que la aplicación simultánea de varias vacunas sobrecarga el sistema inmune y producen efectos adversos.

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La realidad es que, de forma natural, los niños están expuestos a una elevadísima cantidad de los mismos componentes presentes en las vacunas, y de hecho esta exposición es en parte responsable de que su sistema inmune funcione correctamente.

6. Algunas vacunas pueden causar autismo

En 2003, la revista científica The Lancet publicó un estudio que asociaba la vacuna triple vírica (sarampión, paperas y rubéola) con el autismo. Entonces, muchos padres decidieron no vacunar a sus hijos. Recientemente, la propia The Lancet decidió retirar el artículo tras comprobar que se trataba de un fraude científico construido con datos erróneos. En la actualidad no existe ninguna evidencia que relacione la triple vírica con el autismo.

7. La gripe es una enfermedad leve y la vacuna no es muy eficaz.

La gripe es una enfermedad grave que cada año provoca entre 300.000 y 500.000 muertes en todo el mundo. Las embarazadas, los niños pequeños, los ancianos con problemas de salud y cualquiera que padezca un trastorno crónico, por ejemplo, asma o cardiopatía, corren un alto riesgo de infección grave y muerte. a vacunación inmuniza contra las tres cepas de mayor prevalencia circulantes en una estación dada. Es la mejor manera de reducir sus probabilidades de contraer una gripe grave y contagiar a otros.

8. No hace falta vacunarse contra enfermedades erradicadas en mi país.

Aunque las enfermedades prevenibles mediante vacunación son actualmente poco comunes en muchos países, los agentes infecciosos siguen circulando en algunas partes del mundo. En un mundo globalizado, esos agentes pueden atravesar las fronteras geográficas e infectar a cualquier persona no protegida. De hecho, el niño de Olot se ha contagiado de Difteria. erradicada en España desde 1987.

9. Unas buenas condiciones de higiene hacen innecesarias las vacunas

Una buena higiene, el lavado de las manos y el agua potable contribuyen a proteger a las personas contra enfermedades infecciosas, sin embargo muchas infecciones se pueden propagar independientemente de la higiene que mantengamos.

10. No puedes vacunarte si estás enfermo

Esta afirmación es verdad en parte. Si estamos aquejados por infecciones como un catarro o una gastroenteritis leve, podemos vacunarnos sin problemas. Ahora bien, durante las infecciones agudas moderadas y graves, las vacunas están contraindicadas porque suponen un esfuerzo complementario para el organismo.

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