Las tablets son un producto orientado al entretenimiento, pero aquellos que también quieran sacarle provecho como herramienta de trabajo se ven obligados a acarrear junto al dispositivo algún tipo de teclado e incluso de ratón portátil. Algo similar ocurre con los portátiles, que aunque dispongan de un panel táctil estos no resultan tan cómodos como el periférico de toda la vida al que estamos acostumbrados. Ahora, este animal informático y su versión en forma de touchpad podrían pasar a mejor vida gracias a una nueva tecnología invisible.

Se trata de Moky, un teclado que prescinde de los tradicionales touchpad o ratones: funciona mediante gestos. Gracias a un sensor infrarrojo al más puro estilo del Kinect de Microsoft es posible parecer un auténtico Jedi de Star Wars. Tan sólo hay que tocar un botón para activarlo y mover el dedo sobre el panel para emular el desplazamiento del puntero sobre la pantalla.

Moky ha nacido como una campaña de crowdfunding en Indiegogo, que en una semana ya ha recaudado 20.000 dólares de los 30.000 que necesita. Enyoung Cho, desarrollador coreano que trabajó como ingeniero en LG, es la mente tras el ingenio. Este emprendedor ha registrado, según asegura, unas 200 patentes además de este gadget.

La solución propuesta por Cho pasa por incorporar la tecnología a una funda de 8 mm de grosor con el objetivo de no estropear demasiado la portabilidad de la tableta. En otra palabras, Moky intenta ser en apariencia como otras fundas-teclado, pero reducida a la mínima expresión. El sensor infrarrojo permite mover el puntero, hacer clic, arrastrar y hasta hacer zoom con dos dedos como haríamos con una pantalla táctil.

Cabe preguntarse, si es posible conseguir un ratón invisible, por qué Cho no ha intentado hacer lo mismo con el teclado. Tal y como explican los desarrolladores en la página del proyecto, no es posible teclear con rapidez en un teclado virtual, táctil o por presión. Hace falta algún tipo de teclas, y los coreanos han optado pro un modelo extrafino que recuerda a los que utiliza Apple, ya que recordemos que el gadget tiene un grosor inferior al centímetro.

Esta tecnología es inalámbrica, puesto que se conecta por Bluetooth a la tableta, por lo que necesita una batería. No se preocupen por tener que llevar otro cable en la maleta: sus desarrolladores aseguran que con un uso diario de 4 horas es posible aguantar sin cargar el teclado durante 3 meses.

Moky es compatible con tabletas, smartphones y ordenadores Windows, Android y Apple. Por desgracia en esta última plataforma sólo funciona el teclado, por lo que la gracia del invento queda mermada en su mayor parte. En cuanto a colores hay dos: naranja y azul. El precio, por su parte, no es excesivo para un teclado externo de esta categoría: 59 dólares para los mecenas que se den prisa y 69 para los rezagados. Llegará a los hogares a partir de octubre de este mismo año.

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Este invento coreano está pensado para las tabletas, pero se trata de una tecnología que tendría mucho que decir en los portátiles. Aunque todos ellos incluyan un touchpad, estos son más incómodos que un ratón tradicional, así que un periférico invisible podría ser una solución intermedia óptima que no lastre la portabilidad.

Todo esto depende, por supuesto, de que Moky funcione correctamente: es fundamental que sea preciso, cómodo e intuitivo. Pero en caso afirmativo no sería de extrañar que tecnologías similares prosperaran y acabaran definitivamente con los ratones, una extinción de la que se lleva hablando más de un lustro pero que todavía no ha llegado.

Apocalipsis ratonil

En 2008 un analista de Gartner afirmó que los ratones desaparecerían antes de cinco años. Y eso que por aquel entonces todavía no existían las tabletas, aunque sí los smartphones. Estos periféricos, que llevan con nosotros desde los años 60, estaban relegados a los ordenadores de sobremesa. Los portátiles, fuera de tareas complejas como el diseño y los videojuegos, se apañaban con el panel táctil. El mismísimo Bill Gates abogó por la desaparición de los ratones.

Han pasado esos cinco años y otros dos de propina, pero el ratón sigue entre nosotros. Muchas tecnologías parecen destinadas a sustituirlo: desde las propias tabletas, que hacen inútil su presencia por su condición de táctiles, a sensores como Kinect que la sustituyen por gestos. Microsoft, por ejemplo, ya ha hecho sus pinitos con teclados que incluyen control de gestos.

A. P