Los padecimientos comunes no siempre atacan de la misma manera a las personas, éstas no solo varían por los antecedentes familiares, también dependen del género, pues está confirmado que hombres y mujeres enferman diferente. Ellas manifiestan más malestar que sus contrarios.

Las mujeres padecen frecuentemente de enfermedades síquicas sin que existan males orgánicos específicos. Además, reciben el doble de medicamentos sicotrópicos que los hombres.

Las diferencias anatómicas no pueden explicar por sí mismas esta paradoja de género. Las casadas y con empleo tienen mejor salud física y mental, en comparación con de las solteras que no trabajan.

Ellas acuden al médico con mayor frecuencia que los varones. Incluso las camas en los hospitales están ocupadas en más de 60% por mujeres. Consumen mayor número de fármacos, pero entonces esto ¿significa que ellas enferman más?

Sociólogos y expertos en Salud Pública realizaron una investigación en Berlín, Alemania. Se les  preguntó a 25,000 mujeres y hombres por su salud. La conclusión fue que la forma de enfermarse de las mujeres es diferente a la de los hombres.

La investigadora Petra Kolip, del Instituto de Medicina Social y Preventiva de la Universidad de Zúrich, Suiza, considera muy importante diferenciar el género biológico y social, toda vez que hay cuatro principales diferencias relacionadas con el género respecto a salud y enfermedad.

1. En el hombre, la existencia de un cromosoma (X) en su herencia (XY) lo predispone a una mayor susceptibilidad para enfermedades como la hemofilia. Las mujeres con el segundo cromosoma X (XX), las enfermedades de envejecimiento celular, como la arterioesclerosis y ciertos tipos de cáncer son menos frecuentes.

2. El sexo femenino representa el 95% de los casos de anorexia y bulimia. Mientras los hombres fuman y toman bebidas alcohólicas en mayor cantidad que las mujeres, practican deportes más peligrosos y sufren de mayor número de accidentes vehiculares por exceso de velocidad.

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3. Las mujeres acostumbran hablar de sus malestares mucho más que los hombres. Suelen tener red de amistades con las que comentan sus problemas de salud. En tanto los hombres, su número de amigos es menor y hablan de intereses comunes.

Ellas comentan con sus médicos sus malestares en forma específica y los hombres tienden a minimizar sus problemas de salud. Por esto, las mujeres son más conscientes de sus síntomas, lo que las hace propensas a la depresión, trastornos sicosomáticos y de ansiedad.

4. Las mujeres pasan por experiencias biológicas diferentes, como la menstruación, la concepción, el nacimiento de los hijos y la menopausia. Estos acontecimientos las hacen más realistas respecto a su salud. Por su parte, los hombres cultivan la ilusión de que no se pueden enfermar.

Las mujeres suelen vivir más tiempo, aunque experimentan más malestar cuando se enferman, por lo que consultan al médico frecuentemente.

En el caso del suicidio, es sabido que el número de intentos es seis veces más frecuente en las mujeres que en los hombres, pero el número de suicidios consumados es cuatro veces más en ellos.

Hay que recordar que no hay salud física sin salud mental, los hombres y mujeres conviven en medios diferentes y complejos que alteran su bienestar, por ello enferman de forma diferente.

A: P