Un equipo internacional de científicos halló junto al lago Titicaca, en Bolivia, restos de esqueletos de una población que, al parecer, luchaba entre sí con frecuencia. Entre los restos, que datan del Período Intermedio Tardío (1000 a 1259 dC), existen evidencias de las primeras cirugías cerebrales.

Los expertos explican que los esqueletos de la región pusieron de manifiesto la violencia que protagonizaba esta población: como huesos rotos o cráneos con agujeros. Pero también se pueden ver marcas que sugieren que esta antigua cultura realizaba cirugía craneal en un intento por salvar vidas. Los cráneos incluso revelan pistas sobre cómo estas técnicas rudimentarias evolucionaron con el tiempo hasta tener una mayor tasa de éxito.

Sobre el periodo al que pertenecen estas personas, la autora principal del trabajo, Sara Juengst, explicó  que "fue un momento de cambio político y social turbulento". En el estudio, publicado en 'International Journal of Osteoarchaeology', se apunta que se hallaron esqueletos con señales de violencia también en Perú y Chile, lo que sugiere a los expertos la existencia de un vacío de poder provocado por un caos generalizado en la época.

A mediados de 1990, se encontraron nueve esqueletos enterrados en una cámara funeraria circular sobre el suelo en posición sentada. Los hombres y mujeres presentaban edades entre los 18 y 50 años cuando murieron. Todos ellos mostraban signos de violencia.

Además, cuatro de las personas enterradas en la tumba habían sufrido lesiones en la cara, después de haber sido golpeadas por un arma contundente o afilada, mientras que siete mostraban señales de golpes en sus cuerpos. La mayor parte de los daños era en la cara, las costillas y los antebrazos, lo que sugiere que eran luchadores, o habían sido atacados.

Uno de los esqueletos perteneciente a un hombre de unos 30 años tiene una gran fractura en la frente que fue causada por un golpe tan fuerte que el hueso no sanó adecuadamente. Juengst cree que pudo haber sido golpeado por una maza.

"La comprensión de cómo los cuerpos se vieron directamente afectados por un traumatismo en el esqueleto puede contribuir a una imagen más clara de la violencia que sufrían las personas encontradas", apuntó la investigadora en el estudio.

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Los expertos indican que en esta población el trauma era omnipresente. Hay individuos masculinos y femeninos incluidos en la muestra, lo que sugiere que los roles sexuales no protegían necesariamente de los golpes.

Del mismo modo, señalan que la tasa de fracturas craneales y faciales podría indicar la violencia interpersonal relativamente frecuente y grave, sugerida por la evidencia de costillas fracturadas y cortes en los antebrazos, con heridas profundas que evidencian la utilización de armas.

Pero el trabajo también destaca que "la mayoría de las heridas se curaron completamente con poca o ninguna evidencia de reacción ósea a la infección u otras complicaciones de trauma". Los investigadores creen que esto refleja "el acceso a tratamiento médico o cuidado de otras personas".

"La presencia de la intervención quirúrgica en forma de trepanación en un individuo pone de relieve la capacidad de las personas para intervenir después de un trauma", indicó Juengst.

El equipo se centró en la práctica de la trepanación en la región a partir de cráneos recogidos en yacimientos de la zona del Titicaca. Esta práctica es una antigua forma de cirugía craneal, que fue utilizada para fines médicos y rituales. En ese momento había varios tipos de trepanación: raspado de cráneo, cortes lineales y ranura circular.

A: p