La banca tradicional debería comprender que Apple y Google están sacudiendo los cimientos de su negocio. Seguro que lo ven venir, pero no tienen muy claro cómo combatirlo. La dimensión financiera que en muy poco tiempo adquirirán estas dos empresas será colosal. Primero actuarán como medio de pago, después darán pequeños créditos y por último acabarán concediendo hipotecas. 

Lo harán sin armar ruido. Actuarán como bancos, pero sin serlo. Ni la severísima regulación del sector podrá frenar semejante fuerza del mercado. Y si así fuera, nada les impediría adquirir a cualquier rey de la banca a golpe de talonario.

Hasta que todo lo anterior ocurra, las grandes entidades comienzan a convertirse en la marca blanca de este par de advenedizos financieros. Así de simple. Y no será porque no estaban advertidos. Los bancos saben desde el siglo pasado que la gente realizaría sus pagos con el móvil. En España se pusieron en marcha iniciativas como Mobipay en 2001, en alianza con los operadores de telefonía, pero entre ambos dejaron morir la criatura víctima de la avaricia. Entonces ya se intuía que los ciudadanos del primer mundo prescindirían del dinero en efectivo y de las tarjetas de crédito.

Lo que falta ahora por conocer es el momento en el que esa expectativa se hará cotidiana de forma global. En ese empeño, tanto Apple como Google aportarán una decisiva contribución para que los usuarios puedan realizar sus compras sin echarse la mano a la cartera. Y además, lo harán de una forma "sencilla, segura y privada", según recalcó Eddy Cue, vicepresidente senior de Software y Servicios de Internet de Apple . Si a las anteriores virtudes se suma tanto la fuerza de las marcas Apple o Google , como la confianza que estas enseñas inspiran entre sus usuarios, el poder de este movimiento promete ser arrebatador.

Llega el despliegue

El pasado 8 de junio, fue Apple quien dio más detalles sobre sus planes de su modelo de pago con el móvil. Cuatro años antes, Google había hecho lo mismo. La compañía de Mountain View lanzó su Wallet en septiembre de 2011 en los Estados Unidos. Las alianzas con MasterCard y Visa ayudaron a su puesta en marcha, en una ofensiva que acto seguido contó con el apoyo de cientos de miles de establecimientos.

Por lo pronto, se espera que un millón de comercios estadounidenses admitan el Apple Pay el próximo julio. Para ello, la firma de Cupertino ha llegado a un acuerdo con las grandes redes de tarjetas de crédito y débito, emitidas por los bancos más relevantes. Inicialmente hay 14 entidades financieras, entre las que se encuentra el Banco Santander y el Banco Sabadell (TSB), así como Halifax, NatWest, RBS, American Express, Lloyds Bank, MBNA, First Direct, HSBC, M&S Bank, Bank of Scotland, Ulster Bank y Nationwide. A esta lista se añadirán más referencias según pasen los meses.

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Apple y Google ponen la marca, convierten clientes en prescriptores y ofrecen servicios en condiciones mucho más ventajosas, innovadoras y flexibles que sus socios financieros, los bancos de toda la vida.

Apple imitó a Google al compatibilizar su nuevo medio de pago con los programas de fidelización de los principales distribuidores. A partir de este otoño, empezando por Estados Unidos y el Inglaterra, la firma de la manzana ofrecerá nuevas opciones en el momento de pago, con la integración de promociones de cada tienda. Eso ocurrirá en los próximos meses con los más de 80 millones de miembros de Walgreens, la mayor cadena de farmacias de Estados Unidos. Lo mismo sucederá con los 30 millones de asociados de los grandes almacenes Kohl's. La lista crecerá exponencialmente en todo el mundo, extendiéndose por Europa y Asia.

De esa forma, los amigos de la firma de Cupertino pueden apostar que los servicios de Apple Play llegarán a España durante el cuarto trimestre del año. En cuanto el usuario pruebe y compruebe las ventajas de los pagos con el móvil, repetirá y lo recomendará a sus allegados. Y de esa manera tan inocente y poderosa comenzarán a moverse los cimientos de la banca tradicional.

 

A:I