El objetivo es poder almacenar todas las reservas de petróleo y ganar espacio en la superficie, aunque puede extenderse a otros usos.

Singapur busca espacio. Este país asiático, considerado como una ciudad-estado, tiene apenas 697 kilómetros cuadrados para sus más de 5 millones de habitantes, pero en las últimas décadas se ha convertido en una de las economías más florecientes del mundo. Acostumbrados a ganarle terreno al mar, ahora sus autoridades han puesto los ojos en otro lado; bajo tierra donde quieren desarrollar una mini urbe en cuevas en las que puedan almacenar sus barriles de petróleo.

El proyecto ya está en marcha; a unos 150 metros de profundidad –el equivalente a un edificio de 9 plantas- y por el momento ya tiene la primera caverna, que se abrió en 2014 y se está trabajando en otras cuatro más. Reciben el nombre de Jurong. Una vez terminadas podrán albergar hasta 9 millones de barriles. Y es que el petróleo es clave en la economía del país, ya que pese a los escasos recursos naturales de Singapur, ha habido una especialización en el procesamiento y el refinamiento.

¿Cuál es el problema? Que la ciudad-estado necesita liberar el espacio que actualmente ocupan sus reservas con el objetivo de seguir desarrollándose. Por eso, los expertos consideran que con el traslado bajo tierra se podrán recuperar unas 60 hectáreas que se utilizarán para uso industrial.

Es la primera vez que un país del sudeste asiático decide poner en marcha este plan, pero ya ha habido otros en el mundo que lo han hecho con éxito, lo que ha animado a los autoridades singapurenses a embarcarse en ello. El principal problema que hay que solventar es el de la entrada del agua, pero la ciudad-estado tiene investigadores reputados que podrán solucionarlo.

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Pero es que además no se descarta que se empiecen a construir más instalaciones bajo tierra que permitan amortizar mejor el espacio. De hecho, ya se está planteando la posibilidad de crear un auténtico mundo subterráneo en el que puedan convivir personas con plantas de tratamiento de agua, centrales de datos o almacenes. Por ejemplo en el caso de los laboratorios las condiciones son mejores que sobre tierra.

“Tenemos que convencer a la gente de que el espacio subterráneo es agradable y cómodo”, defiende Zhao Jian, profesor de Geomecánica en la Universidad de Monash, Australia, en declaraciones a CNN.

Lo que parece claro es que el éxito o no de las cuevas Jurong va a determinar decisivamente el futuro de Singapur, que cada vez apunta más hacia el subterráneo para seguir reinventándose en su lucha perenne contra el espacio.

A: P