Aunque ya está en camino la primera sangre artificial, por lo de ahora tenemos que solucionar las necesidades médicas con donaciones. Y la existencia de distintos tipos de sangre representa un obstáculo. El motivo para estas diferencias es evolutivo: ciertos grupos sanguíneos se protegen mejor contra determinadas enfermedades, y se vuelven prevalentes. Por ejemplo, el grupo O sufre menos ante la malaria, y resulta más común en África. Algo que ahora tiene menos relevancia, considerando el avance de las vacunas (de hecho, se está trabajando en una que ofrece un 100% de efectividad contra la malaria).

Si recibimos sangre del grupo erróneo, estaremos en un grave problema: los síntomas se desarrollan en unas 24 horas, pero suelen ser inmediatos. Probablemente sentiremos quemazón en el lugar de la transfusión, escalofríos, fiebre y dolor en la espalda. Nuestros anticuerpos atacarán los glóbulos rojos extraños, que liberarán la hemoglobina. Se expulsará por la orina, volviéndola de un color marrón oscuro. La bilirrubina irá al torrente sanguíneo, causando ictericia. Las tejidos de los glóbulos rojos atacados pueden provocar coágulos sanguíneos graves. En último término, si la transfusión no es detenida a tiempo, puede llegar a ocurrir la muerte.

Ayer supimos que las embarazadas sufran más riesgo al volante que otras mujeres, pero no se trata del único peligro: si el niño tiene la proteína factor Rh (Rh+) y la madre no, habrá problemas. Los anticuerpos maternos podrían atacar al feto, algo que se puede evitar mediante un tratamiento adecuado. Por último, no me gustaría dejar de animar a donar sangre a todos los lectores, sobre todos los del grupo O-, que son donantes universales. No cuentan con ningún antígeno que haga reaccionar el sistema inmunológico del receptor, por lo que su sangre resulta la más preciada.

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A: P