Impedimentos no, solo se trata de ser inteligentes en la mesa y saber qué y cómo comer. ¿La razón? Los malos hábitos de alimentación de los niños crea, cada vez de manera más temprana, jóvenes con enfermedades cardiovasculares. Sin duda, la influencia de la alimentación en cualquier etapa de la vida es definitiva para determinar la posibilidad de que aparezca de manera más precoz una patología cardiovascular.

En el caso de los niños la susceptibilidad está asociada al consumo de alimentos ricos en grasas saturadas, embutidos y comidas rápidas, por esa razón cada vez es más común que desde edades muy tempranas desarrollen enfermedades como la diabetes y problemas del corazón, las mismas que antes eran prevalentes en personas después de la quinta o sexta década de vida.

Así las cosas, aquí seis estrategias para mantener un corazón saludable que recomienda la Clínica Mayo de Estados Unidos.

1. Coma más vegetales y frutas

Ambas son ricas en fibra soluble, lo que ayuda a bajar el colesterol, además contienen sustancias conocidas como fitoquímicos que ayudan a prevenir la enfermedad cardiovascular. Es fundamental evitar la preparación de verduras en mantequilla, crema, salsas y otros aderezos altos en grasa. A su vez, se sugiere evitar las frutas en cremas o salsas pesadas.

2. Prefiera los granos integrales

La ventaja de este tipo de alimentos es que conservan el salvado, por lo que los convierte en una buena fuente de fibra, vitaminas y minerales. Los nutrientes de este tipo de alimentos también ayudan a regular la presión arterial y a mantener un corazón saludable.

3. Evite las grasas saturadas y trans

Ambas son responsables de elevar el colesterol en sangre. Tener este último en niveles elevados incrementa la posibilidad de la formación de plaquetas en las arterias, aumentando el riesgo de sufrir un infarto de miocardio. Por su parte, las grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas son la mejor elección, pues mantienen el colesterol bajo.

Las grasas monoinsaturadas se encuentran en el aceite de oliva, el aceite de canola, los aguacates, las nueces y las semillas. Las grasas poliinsaturadas se encuentran en muchos aceites vegetales, incluyendo el maíz, el girasol, la soya y los aceites de semilla de algodón, así como en los frutos secos y las semillas. Los ácidos grasos omega 3 se encuentran en las semillas de lino, las nueces y en algunos pescados grasos como el salmón.

4. Elija productos libres de grasa

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Los lácteos además de ser ricos en calcio y proteína pueden tener altos niveles de grasas saturadas y colesterol, elevando el riesgo de enfermedad cardiovascular. Por esa razón, se recomienda a la hora de comprar, elegir los lácteos libres de grasa o bajos en grasa, como leches o yogures descremados.

5. Prefiera las proteínas saludables

Legumbres, nueces, semillas, carnes magras y por supuesto, productos lácteos bajos en grasa son fuente de proteína. El pescado por ejemplo, es rico es omega 3 y ácidos grasos, lo que disminuye el riesgo de enfermedad cardiovascular y muerte.

6. Planee la compra de alimentos

El problema radica en que no hay tiempo para ir a hacer mercado, escoger los alimentos, entonces lo que muchos hacen es almorzar donde se pueda. Un agravante más es el ayuno. Omitir el desayuno, la comida más importante de día, hace difícil planear la alimentación. Por esa razón, los especialistas sugieren tratar, en la medida de las posibilidades de cocinar en casa, llevar un plan de alimentación y disminuir la comida chatarra.

7. Cuidado con el consumo de sal

El consumo diario de sal adecuado para la buena salud cardiovascular en los adultos es de cinco gramos al día y no más de 2.000 miligramos de sodio, equivalente a 5 gramos de sal.

Para reducir la tensión arterial en los adultos, los expertos recomiendan controlar el consumo diario de sodio y aumentar la ingesta de potasio, componente que se encuentra en alimentos no refinados como los fríjoles, la espinaca, el repollo y frutas como el banano y la papaya.

 

A:I