Los atentados del 11-S no sólo conmocionaron al mundo, sino que lo cambiaron de raíz en todos sus ámbitos, desde la política y la cultura hasta la tecnología y la seguridad.

Si hay una palabra que defina al mundo tras los atentados en las Torres Gemelas es el Miedo. Ante él se desarrollaron otras como la seguridad, el patriotismo, la discriminación y las guerras en busca de la supuesta paz. Pero aunque el mundo actual no sea más seguro que el previo al 11-S, sí es más avanzado en materias como la tecnología y la seguridad.

Si hay un factor determinante que diferencie el mundo de hace tres lustros que el actual es la presencia de Internet masivo y los smartphones. Aunque en 2001 ya había teléfonos, ni eran inteligentes ni albergaban características como Internet y cámara de vídeo. De esta forma, un atentado actual de esa magnitud no sólo conmocionaría al mundo, sino que su repercusión sería inmediata y a nivel global.

Así las cosas, hoy en día los avances tecnológicos han cambiado la forma en la que las personas se comunican y trabajan. Actualmente reinan las redes sociales y la seguridad. Aparejada a esta última se encuentra la tecnología corporativa y la repercusión en la cultura e industria, las cuales se vieron afectadas por los atentados en forma de censura y autocensura para evitar herir sensibilidades. Industrias como la cinematográfica o la de los videojuegos se vieron castradas por los atentados.
 
Curiosamente, el 11 de septiembre de 2001 provocó que Internet se colapsara a nivel global, debido a que millones de personas buscaban información en una red aún no preparada para tanta capacidad de interacción. Sin embargo, los trágicos acontecimientos ayudaron a que la tecnología e investigación avanzara rápidamente, tal y como ocurriera en la Segunda Guerra Mundial. Prueba de esto último son los avances en las técnicas de reconocimiento facial y los avances en Internet que ayudaron a gestionar asuntos cotidianos como comprar desde el ordenador doméstico.

Así pues, no hay duda de que el mundo y el concepto de seguridad cambió desde ese día, aspectos como la política interior y exterior de Estados Unidos; además del económico, con la subida del precio del barril de petróleo o el turismo, afectado en gran medida por el miedo a países extranjeros, a posibles nuevos atentados aéreos y a los férreos controles en los aeropuertos.

Respecto a la evolución de los aeropuertos en temas de seguridad, ahora disponen de equipamientos y procedimientos más exigentes, con dispositivos electrónico visibles, líquidos restringidos, así como cacheos y controles de zapatos y cinturones. A esto se suma la implicación tecnológica más puntera e innovadora, que apuntan hacia la biometría y las bases de datos de seguridad avanzada.

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Pero los ciudadanos como individuos o como consumidores a través de Internet y redes sociales no son el único cambio, dado que no sólo han evolucionado los gobiernos y los aeropuertos, sino también las propias compañías y su forma de entender el mundo actual y cómo actuar en caso de emergencia o crisis.

El 11-S evidenció la importancia de resguardar los datos informáticos de la empresa. Una de los principales consecuencias de los atentados fue el resurgir de las ventas de ordenadores y la conciencia empresarial de salvaguardar los datos empresariales de forma remota. Un claro ejemplo fue el Bob Schwartz, director de tecnologías de la información de Lehman Brothers, que movilizó a su personal tras estrellarse el avión para intentar salvar la máxima información posible de sus servidores, utilizando su BlackBerry que ya le permitía enviar y recibir correos electrónicos, por lo que alertó a la directiva de la compañía para activar el plan de recuperación, mientras bajaba por las escaleras de emergencia de la torre. Así, Schwartz no dudó en destacar que ante la catástrofe Internet salvó a la compañía, dado que ninguna información crítica se perdió y pudieron seguir dando servicio a sus clientes, gracias al centro de backup que la compañía poseía en Jersey City, al otro lado del río Hudson. Irónicamente, no pudo salvarse de la quiebra en el año 2008, cuando Lehman Brothers sucumbió ante la crisis de los créditos subprime.

Sin embargo, de la gran pérdida de material informático de las compañías que tenían su sede o sus oficinas en las Torres Gemelas se vieron favorecidas las compañías proveedoras de ordenadores y sistemas informáticos, como es el caso de Dell, Intel, Compaq, IBM o EDS (que años después fue adquirida por HP). Por todo ello, se evidenció que ante las catástrofes era necesario disponer de un plan de contingencia y una copia de seguridad, hoy en día más factible gracias a la nube.

Finalmente, otro gran adelanto tecnológico aparejado a la catástrofe del World Trade Center fueron los robots. Por primera vez, fueron utilizados en desastres reales, ayudando a acceder a lugares de imposible acceso para las personas, así como evaluar situaciones inviables para la supervivencia humana. Esto se evidenciaría años después, en la planta nuclear japonesa de Fukushima Daiichi, donde los robots pudieron comprobar y analizar las consecuencias de la radiación nuclear y poder sellar las fugas.

A: P