La presentación del pasado lunes pasará a la historia como la del Apple Watch. Pero ese no fue el único producto anunciado por la compañía. Tim Cook también presentó una interesante renovación de la gama de portátiles, con un nuevo MacBook a la cabeza, único en su especie. 

¿Y que tiene el nuevo MacBook que no tengan los demás? Para empezar, su diseño extrafino. Básicamente, parece un iPad con teclado. También su pantalla retina de tres millones de píxeles, la primera que se monta en un aparato tan delgado. Pero sobre todo es revolucionario por su único puerto y por su trackpad.

Con el puerto USB‑C se puede alimentar la batería del ordenador, tener salida de vídeo y además transferir datos como si fuera un USB cualquiera. Su diminuto tamaño es la clave del ‘minimalismo extremo’ del nuevo Macbook. Pero aunque a muchos les parecerá maravilloso tener un portátil de 13 milímetros de ancho, a otros les parece un atraso tener que elegir entre cargar su teléfono, cargar el ordenador o tener un disco duro conectado, ya que solo se puede hacer una acción a la vez.

Apple tiene una solución a este problema, y es un adaptador que se conecta al USB-C y que permite enchufar a la vez el cargador del MacBook, un dispositivo USB y un cable de salida de vídeo. El aparato, que habría que llevar siempre encima si se quiere disfrutar de estas tres características, tiene el módico precio de 90 euros

 

El viejo sueño de Steve Jobs

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El gran cambio que supone el USB-C ha eclipsado a la segunda gran novedad, el trackpad Force Touch. La zona del MacBook que hace las funciones del ratón ha sido renovada y ahora distingue entre un toque simple que serviría para seleccionar algo con el cursor y una presión -que sería un toque largo y que desplegaría un menú secundario. Es decir, que haría las funciones de botón derecho de un ratón común de PC.

Esta característica puede ser vista como la consecución final del sueño de Steve Jobs. El creador de Apple siempre tuvo manía al botón derecho de los ratones. Sus periféricos solo tenían un botón, y si alguien quería desplegar un menú secundario en la pantalla, tenía que hacer click con el ratón y a la vez mantener pulsada la tecla ‘control’

Este empecinamiento de Jobs se fue relajando con los años. Con las últimas versiones del ratón se podía configurar para que quién apretara en el lado derecho del único botón consiguiera lo mismo que alguien que tuviera un ratón de dos botones. Hasta esta nueva versión, los trackpad de los ordenadores de Apple contaban con un pulsador 'escondido' en la parte más cercana al borde, pero éste ha sido eliminado con el MacBook ultradelgado.


Ahora con el Force Touch, la antigua aspiración de Jobs parece haberse cumplido con creces: los ingenieros de Apple han dado un paso más allá y se han cargado todos los botones del trackpad.

A:M