La alcachofa tiene muy pocas calorías pero, además, está indicada para personas con problemas circulatorios o de corazón.

La alcachofa es un componente habitual de la “dieta mediterránea”, forma parte de esos caprichos que proporcionan muy pocas calorías, pero que además tiene otras virtudes como la de regular el nivel de colesterol y estar indicado para personas con problemas circulatorios o de corazón.

La alcachofa posee una cantidad escasa de calorías, tan sólo 17kcal por cada 100 gramos, pero es una de las hortalizas más ricas en fibra de nuestras huertas, aportándonos así una sensación de plenitud tras la comida, sin olvidar los beneficios digestivos que nos aporta dicha fibra, regulando el tránsito intestinal.

Entre las cualidades de la alcachofa, su parte comestible proporciona un 12% de glúcidos, cuya sexta parte la constituye un azúcar muy peculiar, la inulina, que la toleran muy bien los diabéticos, por lo que se considera un magnífico alimento para ellos. También favorece el metabolismo de las grasas, contribuyendo a la regulación de las funciones hepáticas.

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La dieta de la alcachofa está considerada como un dieta depurativa. El efecto diurético otorgado por uno de sus componentes, la cinarina, y el ligero efecto laxante que provoca el magnesio presente en esta flor hacen que resulte un alimento recomendable para la eliminación de líquidos y grasas de nuestro organismo.

El mineral más abundante en esta flor es el potasio, pero también destaca la alcachofa por ser una hortaliza rica en magnesio, fósforo y calcio; minerales beneficiosos para el sistema nervioso que se ven reforzados por la presencia de vitamina B1, vitamina A, y C.

 

A:I