Este año el país galo será sede de la conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático.

Uno de los principales problemas ambientales en las grandes metrópolis es su aumento de temperatura causado por la urbanización conocida bajo el nombre de "efecto isla de calor". Este fenómeno ocurre principalmente porque las grandes extensiones de concreto de las calles y edificios retienen el calor del día para liberarlo durante la noche.

Asimismo este efecto aumenta en las ciudades donde hay pocas áreas verdes y es proporcional al tamaño de las ciudades. Sus consecuencias principales son el cambio en el clima regional y el incremento en la demanda de energía debido al uso de sistemas de refrigeración, acrecentando la huella de carbono de la urbe.

La semana pasada, Francia aprobó una nueva ley que exige la cobertura parcial del techo con paneles solares o jardines en la azotea. Recientemente la Torre Eiffel renovó su sistema de abastecimiento energético con turbinas eólicas y esto sólo es una muestra más del plan que tiene el país galo por reducir sus emisiones y consumo de energía para 2020, sobre todo teniendo en cuenta que son los organizadores de la conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático 2015.

Como contexto, Francia está más atrasada que Alemania, España e Italia en la integración de energías renovables en su matriz energética. Hace un año sólo tenía 5.095 MW de energía solar, que representa el 1% del consumo del primer trimestre del 2014, en tanto Alemania ya tenía 37.000 MW en la misma fecha. Por ende, esta política ayudará a acelerar el proceso en la renovación de las fuentes energéticas del país europeo.

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A:I