A la hora de conciliar el sueño intervienen un importante número de factores entre los que se encuentran las comidas y bebidas. Una de cada tres personas presenta problemas para dormir por las noches, pero en ocasiones estos contratiempos se podrían solucionar con una cena más adecuada. A continuación te desvelamos qué alimentos nos roban el sueño.

–Café: esta bebida puede alterar el proceso de quedarse dormido. Está claro que cada persona tiene unos niveles de tolerancia distintos a la cafeína. Los que no estén acostumbrados a él posiblemente lo noten durante la noche aunque lo hayan bebido por la mañana. Lo mejor es evitar su consumo tanto por la tarde como por la noche. Un estudio desveló que consumir un café doble tres horas antes de meterse en la cama retrasaba la producción de melatonina 40 minutos.

–Azúcar: una dieta con alto contenido en azúcar no resulta aconsejable para el sueño. La investigación realizada en torno a este alimento comprobó que los participantes en el estudio se despertaban por la noche. Aunque no esté demostrado del todo, posiblemente la ingesta de bebidas y alimentos azucarados antes de irse a la cama proporcionen un golpe de energía que no resulta del todo ideal.

–Queso: a este alimento se le ha responsabilizado durante mucho tiempo de las pesadillas que sufríamos por la noche. La cantidad de tiramina que contiene podría estar asociada a los sueños. Consiste en la liberación de noradrenalina, que se origina en la región del cerebro encargada por el sueño MOR.

–Picante: consigue incrementar la temperatura del cuerpo y además este tipo de alimentos causan indigestión en muchas personas. Las dos opciones resultan negativas para conciliar el sueño. Cuando el cuerpo sufre una disminución de la temperatura es cuando la realmente nos entran las ganas de irnos a la cama. Una investigación realizada demostró que las personas que le echaban picante a sus comidas tardaban más tiempo en quedarse dormidos y descansaban menos en comparación con los días que no lo consumían.

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–Alcohol: más de una vez habrás comprobado después de una noche de copas que te cuesta muy poco quedarte dormido. Sin embargo, la ingesta de alcohol acaba perturbando los ciclos y patrones de sueño. En una buena noche de sueño las personas deben registrar entre seis y siete ciclos MOR, pero con las bebidas eso se reduce a uno o dos.

Pero como ya sabrás, no todo depende las bebidas y alimentos que consumas durante las horas previas a meterte en la cama. También influyen otros hábitos. Por ejemplo, la práctica de ejercicio a última hora del día también puede conseguir que nos desvelemos al despertarnos aún más. Otro problema que cada vez se repite más entre las personas es el uso de aparatos electrónicos tanto en la cama como durante las dos horas anteriores al descanso nocturno. La luz que desprenden resulta muy perjudicial, así que intentaremos evitar el uso de teléfonos móviles, tabletas o televisores en la televisión. Todo ello repercutirá de manera importante sobre la calidad del sueño.

A. P