El desayuno es la comida más importante del día. Cubre entre el 20 y el 25% de las necesidades nutricionales diarias, y en edad escolar puede llegar a cubrir hasta el 35%. De ahí que un niño que sale a la mañana de su casa sin desayunar probablemente tenga un menor rendimiento escolar que otro que sí lo hizo.

A su vez, realizar un desayuno completo repercute positivamente sobre la memoria a corto plazo y permite tener un peso saludable, a la vez que favorece el desarrollo físico y la actividad cognitiva.

Según destacó la nutricionista corporativa de Nestlé®,María Laura Blanco, “un buen desayuno equilibra la ingesta y distribución de calorías a lo largo del día, ayudando a prevenir deficiencias nutricionales”.

Pero no basta sólo con desayunar, también hay que saber qué comer. La especialista detalló qué alimentos debe incluir un desayuno para que sea equilibrado:

– Lácteos: Leche, preferentemente descremada. Estos alimentos aportan principalmente proteínas de buena calidad nutricional, calcio y vitamina D, todos nutrientes fundamentales para mantener la salud de los huesos. La leche puede servirse con una infusión o con un polvo chocolatado que le de sabor.

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– Cereales: Para el desayuno, preferentemente integrales. Proveen hidratos de carbono (fuente de energía), fibra y una variedad de vitaminas y minerales.

– Frutas: Enteras o en jugos exprimidos. Aportan al organismo vitaminas A y C, fibra, minerales agua y azúcares. Si no se consume fruta en el desayuno, es recomendable hacerlo a media mañana.

– Una bebida: Es necesario beber al menos un vaso de agua, fundamental para rehidratar al organismo luego del ayuno de la noche.

A: P