Las prisas provocan que usted ingiera sus comidas en 10 minutos y esto afecta considerablemente su salud provocando un aumento de peso.

En muchos casos, este tiempo se reduce solo a diez minutos y es una barbaridad”, afirma el doctor Antonio Villarino, de España.

El estrés, ansiedad o el ritmo frenético de la vida, sobre todo de lunes a viernes, lo que conduce a dar la espalda al placer de alimentarnos y comer con tranquilidad.

Factores negativos. Villarino explica que las prisas son malas a la hora de tomar los alimentos, “la comida es un acto que requiere tiempo. El alimento tiene que masticarse bien para llevarlo triturado al interior del estómago. Cuando llega allí, las enzimas lo atacan, y si lo hacen deprisa y corriendo, no trabajan bien, están incómodas”.

La rapidez produce molestias gástricas: “El proceso de ingestión-digestión-absorción debe realizarse de forma pausada y ordenada. Si alteramos el ritmo de ingesta, tendremos problemas estomacales”, detalla el especialista.

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La nutricionista Consuelo Pardo detalla que para controlar el tamaño de la porción “es comer despacio, no lento, pero sí masticando bien, para que el cerebro capte la presencia del alimento y se produzca el efecto de saciedad, complacencia y se retarde el volver a sentir hambre”.

Cuando se deja pasar mucho tiempo entre comidas, esto provoca unos niveles glucémicos tan bajos y tanta hambre que se aumenta el consumo de alimentos.

Muchas veces se retrasa la hora de la comida y se hace una o dos horas después, los cual puede dañar su salud en general.

A. P