Si te sientes inseguro de cómo sacar un cálculo y es urgente, una forma rápida de hacerlo es ayudarte de una calculadora de honorarios profesionales que te muestre algunos aspectos a tomar en cuenta y te ayude a sacar un presupuesto.

Patricia Gutiérrez de SoyFreelancer.com. Si te estás iniciando en el trabajo independiente, hoy en día conocido como freelance, es normal que al principio no sepas bien cómo comenzar y una de las mayores inquietudes surge a la hora de estimar cuánto podrías cobrar por tus honorarios profesionales.

A veces por desconocimiento sobre el tema, puedes dejarte guiar por referencias de personas que se dedican a rubros similares pero que no necesariamente representan tus costos.

Esto puede ser perjudicial al no estimar cuánto estás gastando en realidad, no solo en tiempo, sino en insumos, por tu trabajo. Recuerda que el equipo que usas se devalúa, que tienes cuentas que pagar y que a veces puedes tener imprevistos y necesitas estar preparado.

¿Qué hacer para evitarlo?

Por supuesto, existe una solución para todo y es que, con un poco de práctica, puedes aprender a calcular tarifas por honorarios profesionales acordes al trabajo que realizas. Precios que te permitan ser rentable y además ser una buena opción para tus clientes.

Si te sientes inseguro de cómo sacar un cálculo y es urgente, una forma rápida de hacerlo es ayudarte de una calculadora de honorarios profesionales que te muestre algunos aspectos a tomar en cuenta y te ayude a sacar un presupuesto.

Sin embargo, es importante que sepas cómo funciona y hacerlo por ti mismo. Por eso, ahora vamos a ver qué es lo que se debe tener en cuenta a la hora de calcular tus honorarios profesionales. Así, poco a poco aprenderás cuánto cobrar por tu trabajo freelance.

1. Calcula tu tiempo disponible de trabajo

Lo primero que debes hacer es sacar la cuenta de cuántos proyectos puedes llevar en un el mes.

¿Cuatro, cinco, seis proyectos? Toma ese número pensando en el tiempo que necesitas no solo para realizar el trabajo como tal, sino el que demora que los clientes lo revisen, hagan cambios, te lo aprueben, etc.

Supón, por ejemplo, que eres diseñador gráfico y que necesitas tiempo para presupuestar, aprobar línea gráfica, presentar propuestas en reuniones, hacer cambios, etc.

Por otro lado, ten en consideración que durante el día puedes necesitar tiempo para tus propias cosas, como atender algún asunto de la casa, tomar un curso para capacitarte, etc.

Puedes ver que solo dispones de una cierta cantidad de horas diaria. A la hora de estimar la cantidad de proyectos, debes tener eso en cuenta.

2. Cuánto dinero necesitas

Esto es, lo que gastas para cubrir tus costos más lo que necesitas ganar, ya que obviamente no vas a trabajar solo para cubrir costos operativos.

¿Qué debes incluir?

Detalla tus gastos personales, como alimentación, servicios básicos (agua, energía, gas, etc.), costo de vivienda o alquiler, transporte, el equipo e insumos que utilizas, e impuestos que debes pagar.

No olvides los costos en educación y gastos médicos y también agrega un fondo de ahorro que siempre debes tener para emergencias e imprevistos.

3. Margen de ganancias

Debes sumar un margen de ganancias a dicha cantidad, lo cual puede ser del 20 o 30% adicional. Eso dependerá del trabajo que realizas y de cada cuánto vendes un proyecto.

Si son proyectos pequeños que te piden con frecuencia, el margen puede ser menor para cada uno, pero si son proyectos grandes (1 o 2 al mes) el margen sube.

4. Saca tu costo por hora

Para poder estimar el costo por hora, solamente debes distribuir el presupuesto que has estimado sobre lo que deseas ganar entre la cantidad de horas disponibles que tienes en el mes.

5. Suma un margen por impuestos sobre ganancias

Al costo que has estimado por hora debes multiplicarlo por un factor de 1.5 o 2. Ya que, como debes saber, el freelancer debe pagar sus propios impuestos o, en todo caso, cada cliente le realizará un descuento por impuestos sobre renta en cada proyecto.

Si piensas que duplicar el costo es mucho, no te preocupes, las agencias también recargan costos operativos e impuestos a sus precios.

Ejemplo: El presupuesto que has estimado es de US$4,000 por mes, trabajando 160 horas y logras cubrir 6 proyectos.

Divide US$4,000 entre 160. Te da un total de US$25 por hora.

Ahora multiplica por 2, eso es igual a US$50 por hora.  

Ahora que tienes dicho dato, si por ejemplo uno de los proyectos te tomará 20 horas, sabrás que el precio es de $1,000. Si otro te tomará 4 horas, el precio es de $200. Fácil ¿cierto?

Recargos por servicios adicionales

Ten presente que cuando haces un trabajo, no es igual comenzar algo de cero que empezar sobre algo que ya existe.

Si inicias desde cero, seguramente tendrás que hacer varias propuestas para que el cliente dé su aval antes de poder arrancar en firme.

Mientras, si se trata de trabajar sobre la base de algo que ya está, posiblemente necesites una pequeña inducción y con ello podrás arrancar más fácil.

¿Por qué es importante esto?

La razón es que debes determinar con el cliente cuáles son los objetivos a lograr.

Define qué recibirá al finalizar su proyecto, así como la cantidad de sesiones de revisiones y cambios que podrá realizar, después de lo cual el proyecto se dará por aprobado.

Hazle saber al cliente el costo adicional o recargo que se aplicará si solicita sesiones adicionales, cambios fuera de tiempo o servicios que no estaban contemplados.

Trabajar por obra

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Un aspecto importante es que todos los presupuestos que entregas deben detallar condiciones de servicio y la duración del proyecto en días calendario.

Pero el precio además debe basarse en el nivel de esfuerzo que requiere el trabajo, en especial, cuando cobras un trabajo por obra y no por hora, lo cual aplica cuando es un trabajo que requiere un alto nivel de conocimiento técnico.

Si eres desarrollador de sitios web posiblemente puedas tener un sitio listo en unas horas, pero no vas a cobrar solo un par de horas de trabajo por algo que requiere muchos conocimientos y preparación.

Además, recuerda que aparte de las horas de trabajo como tales, está el tiempo que usas en hacer cambios y reunirte con el cliente, hacer pruebas, etc.

No tengas en cuenta solo el tiempo que usaste programando, sino todo el tiempo que implica dedicarlo al proyecto, pero además el nivel de dificultad que lleva.

Lo mejor es establecer un precio producto, detallando, desde luego, qué incluye y qué no dicho producto. En este caso, cuántas páginas tendrá el sitio, por ejemplo.

Una alternativa:

Otra opción que puedes implementar es que cobres por etapas entregadas. Esto es, los diferentes pasos que implica un proyecto de larga duración.

Si tienes un trabajo como diseñador de interiores y te encargan la elaboración de varios renders para diferentes edificaciones, puedes ir cobrando por cada edificio, por ejemplo.

Si es un servicio de consultoría e implementación de marketing digital, de igual forma, puedes cobrar por la presentación de propuestas, implementación en redes sociales, realización de una campaña publicitaria o rediseño de un sitio web como etapas separadas.

No lo olvides:

Delimita siempre el alcance de cada etapa: cuánto de cada cosa obtiene el cliente, cuántos cambios puede pedir en cada caso, etc.

También recuerda que debes dar diferentes precios dependiendo del nivel de dificultad que tenga cada proyecto o de los conocimientos técnicos que requiera para ser realizado.

Entre más especializada sea un área de trabajo a realizar, la tarifa, ya sea por hora o por obra, debe ser mejor remunerada. Recuérdalo a la hora de establecer un precio determinado para cada proyecto.

Presupuesto del cliente

Esta es una pregunta que los clientes no siempre están dispuestos a responder porque obviamente querrán conseguir el mejor precio.

Sin embargo, es importante que sepas preguntárselo: ¿Qué presupuesto ha estimado invertir en este proyecto?

A la hora de negociar, no temas hacer la pregunta, pues casi siempre el cliente tendrá en mente un valor, talvez no del proyecto en sí, pero sí de lo que puede gastar.

Si el presupuesto se acerca a lo que pensabas cobrar, puedes contemplar la posibilidad de hacer un descuento o, por el contrario, cobrar un poco mejor por tu trabajo.

Desde luego, el cliente siempre te va a pedir un descuento, así que ten cuidado de no bajar de tu costo mínimo a la hora de darle precio.

Toma nota mental y haz los ajustes necesarios. Pero ojo, no cobres por debajo de tus costos operativos, pues sería perjudicial para tu negocio.

Lleva una bitácora del proyecto

No olvides llevar en cada proyecto, un registro de cuánto tiempo vas invirtiendo. Haz esto, aunque ya hayas sacado un estimado o creas haberlo hecho.

Te servirá para ir afinando cálculos y saber si en verdad has estimado bien tus costos y hacer ajustes.

También anota los insumos que uses para tu proyecto. Al final del trabajo, podrás ver cuánto has ganado versus cuánto has invertido en tiempo, insumos y esfuerzo.

De ser necesario, realiza un reajuste en los precios.

Revisa siempre las tarifas del mercado

Mantente siempre informado sobre qué precios son los que están cobrando otros profesionales de tu especialidad en tu región o país.

Puedes consultarlo buscando por internet, pero también preguntando en agencias que ofrecen servicios similares, así como con amigos o personas conocidas que trabajan en el área.

Importante: Enfócate en tu mercado local y de país, pues cada economía es distinta y varía de según cada región.

Consejos finales

Si tienes clientes que suelen darte trabajo frecuentemente, puedes ofrecerles tarifas mejoradas. También si se da el caso de que sea un proyecto grande que te dejará un buen margen de ganancia.

Desde luego, esto no significa que bajes el precio de tu costo mínimo, ya que necesitas mantener el negocio rentable y tus costos fijos no disminuirán.

No lo olvides:

Revisa regularmente tus precios y haz los ajustes que creas necesarios.

No mantengas el mismo precio por años, ya que los costos de vida y la economía siempre van en aumento y debes mantenerte en el negocio.

Además, con cada año irás ganando más experiencia y tu aporte y asesoría se vuelven más valiosos. Por lo tanto, no temas cobrar mejor por un servicio más especializado.

m.c