No es para nada agradable el tiempo previo a una entrevista de trabajo. Una mezcla entre ansiedad y emoción que se parece más a lo que se siente después de haber vivido un accidente y menos parecida a lo que se siente después de tener un hijo.

1. Llega antes de lo esperado: siempre es mejor esperar a ser esperado, y además eso habla muy bien de ti profesionalmente.

2. Vístete de acuerdo a la empresa: todo el mundo te dirá que siempre lleves traje (si eres hombre), pero hay lugares especiales -como agencias de publicidad y algunos medios- donde vestir tan formalmente puede ser contraproducente.

3. Lleva currículum y trabajos: a veces uno puede creer que como ya lo envió por email, o porque ya llenó un formulario, llevarlos impresos no es necesario. Pero lo es. Además, un portafolio o carpeta de trabajos (contables, artísticos o de otra índole mientras no manejen información confidencial) no está nunca de más.

4. Pregunta todo: por lo general no se habla abiertamente ni de sueldos reales, ni de fechas de entrada, ni de segundas entrevistas. Por alguna razón extraña, esperamos a que el entrevistador nos lo diga, pero muchas veces eso no pasa. Siempre es necesario preguntar acerca de entrevistas futuras en el proceso, tiempo para entrar formalmente y conseguir papeles, si será por honorarios o nómina y cualquier otra duda. No se ve como ignorancia, sino como interés.

5. No dejes los exámenes y pruebas para después: lo que puedas adelantar de psicométricos, conocimientos y demás, realízalos cuanto antes. En el peor de los casos, si no quedas, es muy probable que en otras empresas tengan exactamente el mismo modelo de examen, por lo que lo puedes tomar como entrenamiento.

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6. Trata de hacer plática de otro tema: siempre es bueno caer bien. No vas a salir siendo el mejor amigo de tu entrevistador, pero aunque no quedes en aquel empleo tendrás un nuevo contacto.

7. Recursos humanos vs. tu próximo probable jefe: muchas entrevistas que he tenido han sido con agencias o con el área de RRHH. Sin embargo, las más productivas, y las que han tenido más peso han sido con mis próximos probables jefes. Realmente uno debe dejar claro lo que espera y lo que aportará.

8. No mientas: suena muy obvio, pero no lo es. Tendemos a "acoplarnos" o adaptarnos a lo que esperan en un trabajo de nosotros. Así que si hablan de tal programa, proceso habilidad que se requiere para el puesto, tendemos a decir que sí podemos, aunque en realidad estemos a medias en aquellos conocimientos. Aunque puede funcionar para conseguir el empleo, a la larga puede ser contraproducente al no gustarnos lo que hacemos o al enredarnos con cosas que no dominamos. Y recuerda que estarás haciendo eso por al menos ocho horas al día.

9. Tranquilízate: por lo general, el proceso de selección de las empresas es relativamente justo. Si eres el adecuado, obtendrás el trabajo. Si no, acuérdate que no hay trabajo ideal para nadie y es una buena oportunidad para ver otros campos.