GINEBRA (AP) — Después del mayor brote de ébola en el mundo, la Organización Mundial de la Salud reconoció que no actuó con celeridad y lo atribuyó a una serie de factores como falta de informaciones a tiempo y la naturaleza sin precedente de la epidemia, pero una investigación de The Associated Press reveló que la agencia de salud de Naciones Unidas supo desde el principio lo inusual del brote. He aquí cinco conclusiones acerca de la respuesta de la OMS al brote de ébola en África Occidental:

1. Dirigentes de la OMS sopesaron la idea de declarar una emergencia internacional de salud a principios de junio, más de un mes antes de que la agencia dijo haber recibido el primer indicio de que el brote lo merecía —a fines de julio— y dos meses antes de que se declarase la emergencia el 8 de agosto de 2014.

2. La OMS atribuyó la respuesta lenta en parte a una falta de información en tiempo real y a las características sorpresivas de la epidemia. De hecho, recibió informes precisos, incluso de científicos que solicitaban refuerzos, que identificaban las características sin precedente del brote. La agencia también se vio perjudicada por una escasez de fondos y falta de liderazgo en sus oficinas nacionales y regionales.

3. Consideraciones políticas parecen haber afectado la disposición de la OMS a declarar una emergencia internacional. Correos electrónicos y documentos internos sugieren que la agencia temía provocar conflicto con los países afectados por la enfermedad y temerosos de que una declaración pudiera interferir con la economía y la peregrinación musulmana a La Meca.

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4. Un asesor de la OMS infectado con ébola en Sierra Leona violó los protocolos de salud de la OMS, lo que creó un conflicto con Médicos Sin Fronteras que solo resolvió cuando la OMS fue desplazada de un hotel compartido.

5. Pese a las promesas de reformas de la OMS, muchos de los cambios propuestos son sugerencias recicladas de brotes anteriores que nunca se instrumentaron. Toda reforma significativa de la organización probablemente requerirá que los países incorporen modificaciones a su Constitución, una perspectiva que no seduce a muchos.