Los factores que llevan al fracaso a un restaurante, bar o cafetería son muchos y una pieza clave para lograr el éxito es tener un “menú vendedor”. La diferencia entre generar ganancias o luchar por llegar a fin de mes con lo suficiente para pagar los gastos lo hace tu menú. 

Es sencillo, tu menú debe de influir de forma inteligente en lo que los comensales van a comprar y cuánto van a gastar. Por medio de éste, el restaurante se asegura que el cliente compre los platos que quiere vender.

¿Qué características debe tener un menú vendedor?


Tiene que estar orientado al público objetivo (familias, jóvenes, empleados), debe de transmitir los valores del lugar: limpieza y profesionalismo, y siempre con un arte alineado con la marca, debe ser muy atractivo, claro, bien organizado, funcional y persuasivo orientado a conseguir ventas.

1. IDENTIFICA EL TIPO DE PLATO

Los platos de un menú se clasifican dependiendo de su popularidad y del margen de ganancia. Recuerda, lo que hace rentable a un platillo no es su costo, sino su margen de ganancia y lo que hace popular un plato es qué tanto se vende con respecto a los otros platos.

2 . ¿DÓNDE UBICAR y CÓMO RESALTAR LOS PLATOS?

Los comensales leen los menús de forma similar a una revista o a un periódico; esto es, de arriba hacia abajo y de izquierda a derecha, de acuerdo con un estudio de seguimiento ocular realizado a comensales por la Universidad San Francisco, Estados Unidos en 1987; por lo que recomiendo ubicar los platos más rentables en la parte superior de cada hoja o de cada columna para que sea lo primero que vean los clientes.

Ahora solo te falta resaltar los platos por medio de alguno de los siguientes consejos:

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* Haz visibles los platos por medio del uso de “etiquetas” ejemplo: “Sugerencias” “Recomendación de la casa”, “El más pedido”
* Una foto que transmite el olor, el sabor, la textura del platillo asegura prácticamente la venta.
* Coloca el plato que quieres vender al lado o entre platos más costosos para que el rentable parezca que es más económico.
* Evita las cartas muy extensas ya que visualmente son cansadas. 
* El número recomendado para una lista de platillos es de 6 elementos; en los casos que son más, el comensal lee los primeros 3 y los 3 últimos, dejando a los platos que están en medio sin ser vistos.
* Nunca coloques los precios de forma que éstos queden alineados los unos con los otros, así podrás evitar que el platillo sea comprado con base al precio.

3. EL DISEÑO

Tu menú debe de transmitir el espíritu de tu marca (divertida, elegante, tradicional) y los valores de tu organización (servicio, calidad, atención a los detalles), así que echa mano de todo lo que esté a tu alcance: elementos gráficos, colores, tipografías, viñetas que se alineen con la imagen corporativa del lugar
Cuida la calidad de las imágenes ya que es desagradable ver una foto de alimentos pixeleada o mal impresa.  

Por último, las tipografías tienen que ser de fácil lectura y entendimiento.

4. EL CONTENIDO

Mantén un orden lógico y dividido por secciones: Desayunos, Entradas, Comidas, Cenas. Ten las bebidas y postres en un menú aparte o crea un encarte y recuerda hacer una diferencia entre las bebidas con alcohol de las que no tienen.

Finalmente, revisa de forma continua tu menú. Haz pequeños cambios que puedas medir para identificar qué es lo que mejor funciona en tu carta. No lo olvides: el menú es una inversión y no un gasto, ya que es la principal fuerza impulsora de las ventas.

A:M