Puedes ahorrarle muchos dolores de cabeza a tu familia y puedes evitarle mucho sufrimiento a tu animal de compañía si le dedicas unos minutos para enseñarle las reglas con amor y paciencia.

Cuando no tenemos considerados estos aspectos, es difícil hacernos responsables por completo de él y ante las primeras adversidades recurrimos a medidas poco efectivas y lastimosas que se traducen en casos como cortar las cuerdas bucales de los perritos, darlos en adopcion, abandonarlos o la más drastica hacerlo dormir. 

Casi es la regla: cuando un perro llega a la vida de una persona lo hace desde cachorro, y la ternura que provoca verlo tan pequeño y gracioso, nos hace olvidar que como cualquier ser vivo también tiene necesidades fisiológicas y también requiere de cariño, paciencia, higiene y educación, independientemente del aspecto material que es la casa, el alimento y uno que otro juguete para que se entretenga.


La realidad es que no requieres pagar un costoso curso para que un perro reciba educación: desde la confianza y el cariño que uno siente hacia él, es más sencillo aleccionarlo y lograr que su comportamiento sea el esperado.

Andrea Wolf, autora del libro “Tu perro, tu espejo2 de Ediciones Obelisco, propone algunos tips que contribuyen a que el entrenamiento, para enseñarle tanto algunas gracias como buenos hábitos, surta buenos efectos:

1.- Antes de empezar, es necesario relajarse, se recomienda dormir una siesta o tomar una taza de té.

2.- Hay que seleccionar el lugar correcto, éste debe ser tranquilo, sin gente ni distractores como teléfonos, radio, etc.

3.- Se debe procurar que la mascota esté calmada. Si uno acaba de llegar de trabajar o de la escuela, hay que esperar a que termine su ritual de bienvenida, para después empezar.

4.- Se recomienda diseñar un plan de cuántos ejercicios se van a realizar, lo ideal es empezar de menos a más.

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5.- Es importante darle una sola orden a la vez, así tendrá la oportunidad de procesar correctamente la tarea antes de cambiar a otra cosa.

6.- Hay que hablarle despacio y con claridad. Las órdenes deben tener pocas palabras y cortas.

7.- Solamente se habla lo necesario con la mascota, es decir, hay que darle la orden y el elogio correspondiente, nada más.

8.- Durante los ejercicios no se recomienda acariciarlo ni tener contacto afectivo con él.

9.- Si el can no entendió la instrucción y por lo mismo no obedece, hay que repetirla lenta y pausadamente.

10.- Se recomienda usar objetos de motivación, como comida o juguetes que se le brindan mientras se le hace un elogio. Eso sí, no es recomendable que uno muestre gran entusiasmo con sus logros.

Dedicar unos minutos diarios a la mascota para enseñarle la forma correcta de desenvolverse en su nuevo hogar, es una excelente muestra para ella y para uno mismo de que el anhelo de mantenerse juntos es permanente, y que no terminará ni cuando deje de ser un cachorro o cuando su comportamiento no sea el que habíamos soñado.

La amistad con el llamado ‘mejor amigo del hombre’ hay que construirla con la misma dedicación y compromiso con que se hace con un ser humano.