Una de las preocupaciones que pueden afectar al trabajo de más de un practicioner o master de PNL, es tener la certeza de poder realizar intervenciones con éxito, particularmente si su formación no es la de un psicólogo, psiquiatra alguna otra especialidad en salud mental.

El proceso de aprendizaje de la PNL podría ser dividida en tres partes; el aprendizaje teórico, la observación de un experto o modelado y la práctica.

La teoría puede lograrse leyendo y estudiando; el conocimiento práctico, sin duda se logra con observación de un experto, (esto es modelado), asistiendo a un buen curso de PNL en el que el instructor dedique buen tiempo a mostrar cómo se realiza la técnica y posteriormente realizar prácticas en un “ambiente controlado” con los compañeros (quienes algunas veces son auténticas víctimas).
El problema es que la práctica con los compañeros es un proceso “lleno de anclajes” que facilitan enormemente el trabajo.

Pero, ¿Quién me asegura que la intervención con mis clientes será exitosa? Podría ser alumno de un gran “gurú” que conozca las herramientas más sofisticadas y no aprender gran cosa. Conozco muchos ejemplos de ello; muchos compañeros que han invertido mucho tiempo y dinero en tomar cursos y aún tienen miedo o reservas para aplicar sus conocimientos de PNL y cuando los ponen en práctica, no logran el éxito que quisieran.

Lara Ewing, quien fue discípula de John Grinder, comenta que en un viaje a Moscú le preguntó cómo hacía para tener un éxito tan notorio cada vez que realizaba una intervención con PNL.
 

John respondió que el operador debe enfatizar tres aspectos durante su trabajo:

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  • En primer lugar, se necesita tener congruencia por parte del operador; tu cliente debe percibir en ti integridad. Debe notar que tienes tu corazón involucrado. Debe estar seguro que puedes hacer la diferencia y creer en lo que estás haciendo.
  • El segundo aspecto en que debes cuidar es la vinculación con tu paciente. Tu comportamiento será de tal modo que la persona o grupo con el que trabajas reconozca valor en lo que haces. Eso es rapport, y en el largo plazo, se convierte en vínculo.
  • El tercer aspecto que debes considerar para producir cambios, es….un buen ritual. Sin éste, nada ocurrirá.

En pocas palabras, congruencia, una buena relación o rapport y…. un buen ritual.

Las técnicas no son más que rituales bien hechos, rituales excepcionalmente buenos, rituales brillantes. No son más que eso. Son un conjunto de pasos muy parecidos a los que seguiría un chamán. Son un camino simbólico que te permitirá endosar un conjunto de vínculos dentro de una persona y se pueden aprender de un buen maestro o inclusive desarrollarlas uno mismo.

El rapport, se aprende fácilmente, simplemente hay que practicarlo.

La congruencia, creo que es el aspecto más difícil de obtener, pues se lleva dentro, en tu mirada, en tu modo de tratar al cliente, en cómo percibes la vida y eso, no se obtiene de un día para otro, o naces con ella, o debes detectar bien tus deseos, principios, ética profesional, etc. y ponerlos al servicio de tu cliente.

Recuerda: Congruencia, rapport y un buen ritual.