Tengo baja autoestima, ¿qué puedo hacer?

Como coach éste es uno de los temas que más trabajo con mis clientes, ésta es la pregunta que más me hacen mis lectores del blog y seguidores en redes sociales.

Yo misma, durante años, fui ejemplo de alguien con una baja autoestima y por eso el amor a uno mismo se había convertido en una cuestión importante y urgente en mi vida.

Por eso hoy quiero abordar ese tema actual, del que tanto se ha escrito, se ha dicho, se ha trabajado... tanto desde mi punto de vista personal como profesional de coach estratégica y especialista en inteligencia emocional.

En primer lugar, hay una cuestón muy importante y que no debemos pasar por alto: la intención positiva de una baja autoestima.

Cuando creo que mi autoestima es baja, cuando me lo repito, cuando subrayo con mis acciones o más bien la falta de acciones esa ausencia de autoestima, lo que consigo es quedarme donde estoy.

Según la programación neurolingüística, toda acción, por negativa que parezca, tiene siempre una intención positiva.

¿Cuál es la intención positiva de mantener una baja autoestima? Quedarme en mi zona de confort, no avanzar, no tener que hacer cosas diferentes, nuevas.

Según el coaching estratégico la falta de autoestima es un problema de seguridad (me mantiene en mi zona de confort) y me protege de enfrentarme a problemas reales, importantes y de calidad, los llamados problemas de calidad. Si quieres saber más sobre los 2 tipos de problemas que existen, aquí tienes el link.

Si bien la construcción de autoestima es un proceso vital que no se consigue de la noche a la mañana, podrías tomar acciones desde ya para no aplazar algo tan importante en tu vida.

1. Haz una lista de cosas que harías si tuvieras una buena autoestima, y procura que la lista sea lo más larga posible. Tómate tu tiempo y piensa en todas esas acciones que no te atreves a afrontar por tener una baja autoestima.

Sí, todo esto da miedo, por eso a menudo nos escondemos tras la excusa de baja autoestima y, aunque no nos gusta sentirnos así, preferimos estar mal antes que dar el paso y crear la vida que deseamos.

Y cuando tengas hecha la lista, obsérvala con objetividad, y pregúntate: ¿qué cosas de esta lista podrías empezar a realizar desde hoy, desde ahora mismo? ¿Hacer ejercicio, llamar a tu madre, dar un paseo por el campo a solas? Elige la acción más sencilla, la que menos te cueste y llévala a la práctica, pese al miedo y a la inseguridad.

El pasar a la acción es uno de los remedios fundamentales para ir construyendo tu autoestima. El demostrarte a ti mismo con pequeñas acciones que sí puedes, que sí vales, que nada es tan terrible como parece.

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2. A veces cuando decimos que tenemos una baja autoestima, existe un sentimiento paralelo que nos acompaña: autocompasión o pena de nosotros mismos. Nos comparamos con los demás y sentimos que somos inferiores, peores, que valemos menos, que no somos tan buenos ni tan exitosos ni tan seguros.

O sea, salimos perdiendo en esa comparación tan subjetiva. E incluso —y esto último lo cuento como parte de mi experiencia propia nos recreamos en esa autocompasión, en ese sentimiento de ser menos, de salir perdiendo, de ser diferente a los demás, tan “normales”, tan “felices”, con vidas “tan perfectas”... sin darnos cuenta de que nadie es completamente feliz, nadie es completamente perfecto, pues absolutamente todos tenemos nuestras dificultades y retos propios, independientemente de las apariencias.

Sé sincero contigo mismo y pregúntate: ¿me regodeo en la autocompasión, me siento especialmente desgraciado y eso me hace sentir diferente de los demás?

3. Ahora te vuelvo a hacer otra pregunta: ¿qué es lo contrario de la autocompasión, pena o lástima de ti mismo? Seguramente valentía, coraje, fuerza, ¿verdad?

¿Y si en lugar de aceptar esa autocompasión la cambias por el coraje? De hecho, el enfado y la rabia es el ingrediente necesario para rebelarte contra esa pasividad y autocontemplación. A pesar de que esas emocionesde rabia o enfado se consideran negativas erróneamente, en la creación de tu autoestima son necesarias, porque a través del enfado contigo mismo puedes pasar a la acción.

El enfado es una de las emociones de la acción y acción es lo que necesitas para salir de la pasividad y el miedo. Para ello, vuelve a mirar tu lista en el punto 1 y observa qué cosas puedes empezar a hacer hoy por ti.

4. La triada de la baja autoestima. Este es un término acuñado por el gran motivador y coach internacional, Tony Robbins. Según este autor las emociones las creamos en base a 3 factores: enfoque, lenguaje y fisiología. Es decir que somos nosotros quienes de forma consciente o inconsciente influmos con nuestro pensamiento, lenguaje y cuerpo en la creación de una alta o baja autoestima.

ENFOQUE: para crear una alta autoestima debes enfocarte en tus virtudes, en tus valores, tus cualidades positivas... Enfocarte en lo que sí tienes y no en lo que te falta o consideras defectos (por ejemplo pereza, miedos, inseguridad...) Tu enfoque debe llevarte a valorarte, apreciarte, respetarte tal como eres. Y eso no es ser egoísta: eso es amarse y respetarse.

LENGUAJE: cuida muchísimo tu lenguaje; utiliza un lenguaje benevolente y positivo; si oyes una voz interior que te dice que no eres suficiente, trata de cambiar sus palabras por algo más positivo. Deja de decir en voz alta que tienes poca autoestima. El lenguaje que empleas crea tu realidad, cada frase que dices es un decreto que lanzas al universo y recibes aquello que decretas.

FISIOLOGÍA: esto es muy sencillo. Observa a una persona con una buena autoestima. ¿Cómo se mueve, cómo anda, cómo viste? ¿Se cuida físicamente, hace deporte? El deporte es clave para generar las endorfinas, nos hace sentir más fuertes, más valientes. Según la PNL, simplemente debemos hacer aquello que funciona, imitando las estrategias de personas de éxito si queremos llegar a sus resultados. Aquí es importante la acción, el movimiento y practicar una manera de andar más erguidos, sonreír y hasta respirar plenamente, encontrando tu propio espacio, ocupándolo y sintiéndote rey o reina de tu propia vida.

5. Como habrás visto en el punto anterior, el enfoque es la clave número 1 para crear una mentalidad positiva y abundante con respecto a ti mismo. Pero si te cuesta cambiar de enfoque, entonces seguramente se trate de creencias limitantes que hacen que te enfoques en lo que te falta (porque crees que te faltan muchas cosas para amarte o que no eres merecedor y suficiente) en lugar de enfocarte en lo positivo que ya tienes.

Algunos ejemplos de esas creencias limitantes podrían ser: “si me enfoco en lo bueno de mí mismo, soy una persona egoísta”, “no merezco nada bueno porque no tengo nada especial”, etc.

Cambiar tus creencias acerca de ti mismo requiere de sinceridad, valentía y perseverancia. Si quieres aprender a cambiar las creencias limitantes, en este post tienes un vídeo con información al respecto.

Recuerda que la construcción de la autoestima es uno de los procesos más apasionantes que existen, porque no hay nada como aprender a amarte y valorarte y ver todo el potencial que ya llevas dentro.