Oscar San Román ha sido marcado por el fracaso en los negocios. Alumno de dieces y graduado con honores, desde muy joven ha tenido alma emprendedora, que lo ha llevado a iniciar nuevos proyectos. Con las ganas de crear algo por él mismo, emprendió en tres ocasiones. La primera cuando estaba en la preparatoria, junto con un compañero, vendían suplementos alimenticios y ropa deportiva, el cual fracasó.

El segundo fue un autolavado sin agua, proyecto en el que trabajó durante tres años con su actual socio, Braulio Rodríguez, “pero siempre nos regresábamos porque creíamos que podíamos mejorar el plan. Cuando arrancamos, hicimos la publicidad en bicicletas, pero la gente no preguntaba por el autolavado, sino por las bicis”, recuerda Oscar.

La tercera, fue cuando él y Braulio, vieron la oportunidad de negocio en estos vehículos, el cual les llevó a fundar Bicible en 2015, empresa encargada de hacer publicidad sustentable en bicicletas. Pero no todo fue miel sobre hojuelas, aquel negocio de bicis que creyeron rodaría sobre nubes, los llevó a andar en terrenos disparejos y llenos de baches, que los prepararía para consolidarse en el mundo empresarial.

Fracasaron el primer día, perdieron a su primer cliente, tardó casi un año en obtener ganancias, no tenía apoyo de su familia … pero hoy factura 218.880,00 USD al año. 

La tercera es la vencida
Siempre con interés en la sustentabilidad, Oscar y Braulio iniciaron un negocio de autolavado sin agua, “Green Great”, que brindaría servicio en los restaurantes, con un líquido especial que ayudaría a ahorrar 80 litros de agua por choche y que al mismo tiempo lo enceraría.

Hicieron alianza con algunos establecimientos y empezaron a darle publicidad, ésta de mala calidad, con bicicletas que jalaban un marco. La gente se acercaba pues les parecían atractivas las bicis y no el autolavado. Sin embargo tuvieron muchos errores: el nombre del negocio no embonaba con el concepto, la gente estaba escéptica pues desconocía el funcionamiento y el precio era alto: 8,76 USD por un coche pequeño.

“Nos dimos cuenta que el verdadero negocio estaba en las bicicletas, porque le gustaba a la gente y tenían buen impacto. Así es como empezó a funcionar de manera seria Bicible”, señala el fundador.

Con este aprendizaje detrás les fue más fácil iniciar. Crearon una página web, en una semana ya tenían clientes y en abril de 2015 comenzaron a ofrecer sus servicios. “Empezamos a trabajar con marcas grandes como Sport World”, dice Oscar. Esta empresa fue su primer cliente y lo perdieron.  

El día de la cita en Paseo de la Reforma, llegaron tarde dos horas, se tardaron más del tiempo planeado en armar las bicis, una chica que iba a ir quedó mal y no se presentó, la modelo que querían contratar les cobraba más de lo que ellos iban a ganar, el diseño de las bicis no era bueno porque aún estaba prematuro… y además llovió.

La campaña duró ocho días y, dentro de todo lo malo, salió bien, pero su primer cliente se llevó esa mala impresión.

Toda esta experiencia ayudó a fundar la filosofía de la empresa, de nunca decirle que no al cliente y solucionar las necesidades del mismo inmediatamente. Pero las cosas mejoraron pues la experiencia que adquirieron fue muy rápida, después de eso, los emprendedores se dieron cuenta de que el negocio tenía futuro.

Bicible con llantitas
Iniciaron el negocio con 1.149,12 USD, monto que se había juntado entre los tres primeros socios, 383,04 USD cada uno, el cual estaba destinado para el autolavado. De los tres que empezaron Bicible, hoy sólo quedan dos. 

También te puede interesar este artículo: Estos son los accesorios imprescindibles que debe tener tu automóvil

Oscar y Braulio son ingenieros industriales por parte del Instituto Politécnico Nacional (IPN), ellos diseñaron unas bicicletas desarmables pues querían que la publicidad se viera estética y en el mercado no había este tipo de modelos. Estos vehículos pueden armarse en cinco minutos y, por su tamaño, dan una alta posibilidad de almacenaje. Este diseño es propio y está patentado como de utilidad, nadie más puede replicarlo.

San Román ofrece un servicio integral de publicidad, cuentan con: reparto de flyers, las bicicletas cuentan con un GPS con el cual el dueño del negocio puede monitorear el movimiento de su campaña desde su celular y los ciclistas cuentan con un perfil determinado.

Además el cliente puede decidir el tiempo de las campañas, rutas y flota de bicicletas. Pero Bicicble recomienda rutas predeterminadas y que no sean más de cuatro bicicletas juntas. Pueden ser seis pero bien ubicadas. La renta de las 97,95 USD.

Cuentan con tres maneras de difusión:

ADBIKE: permite posicionar el anuncio justo frente a la audiencia en el lugar y momento adecuados. El marco es ligero y está construido con un material especial para que el ciclista no sienta el peso, permitiendo que su rendimiento sea mayor. Y hoy pueden producir 100 marcos en una semana.

VIDEOBIKE: publicidad inteligente en la que las bicicletas recrean cualquier imagen o video dentro de la rueda de la misma en forma de hologramas, logrando que la gente se detenga a contemplar hasta dos minutos.

PROMOBIKE: son dos aros fijos en ambos lados de la llanta delantera, aún con la rueda en movimiento. Es un medio publicitario de gran exposición capaz de asociar la marca a la sustentabilidad y el deporte.

“Estamos orgullosos de decir que nuestros clientes regresan porque este tipo de publicidad es de corto plazo, el impacto es rápido y aumenta las ventas. No esperamos que la publicidad llegue a la gente, llevamos la publicidad a ellos”, puntualiza el fundador. Esta publicidad genera mil 80 vistas por hora.

Pero no sólo Bicible es ecológico en cuestiones de no utilizar gasolina, las lonas que se realizan se donan a una empresa encargada de hacer bolsas, que pueden ser estéticas o para basura. También los discos de las bicis se reciclan y cada vehículo está hecho de aluminio, material reciclable.