Durante los últimos 10 años, el término “niño índigo” se utiliza para referirse a niños que representarían un estado superior de la evolución humana en el contexto de la corriente de la Nueva Era o New Age. Los que defienden esta hipótesis señalan dicha evolución como un progreso espiritual ético y mental. Una especie de “raza” cuya misión es luchar contra el sistema establecido.

“Al finalizar la Segunda Guerra Mundial empezaron a nacer índigos , aumentando su número en los años 70 y 80”, nos explica la psicóloga Esther Morales León. Muchos de estos jóvenes, a estas alturas, ya han alcanzando la madurez. Ahora se trata de adultos que desconocen si pertenecen a este grupo y, debido a ello, sienten dificultades a la hora de entenderse y saber gestionarse emocionalmente.


La doctora Morales León nos explica que la tarea de las “personas índigo” es aceptarse, valorarse y descubrir su particular misión en la vida, empleando para ello todos los talentos que tienen a su disposición de forma innata, así como su elevado nivel de conciencia. “Todo ello para ser un real aporta a la evolución planetaria”, expone la psicóloga. Hoy compartiremos contigo cuales son las principales características de los “adultos índigo”.

“El alma es aquello por lo que vivimos, sentimos y pensamos.”
-Aristóteles-

Del sufrimiento han surgido las almas más fuertes

Se sienten diferentes a los demás

La personalidad de las “personas índigo” se construye sobre una alta sensibilidad, inteligencia y creatividad. Son, por ello, unos apasionados creando elementos y experiencias, empleando para ello una gran empatía con su entorno. A pesar de ello, las personas índigo se sienten diferentes a los demás, dificultando su adaptación al modelo de vida social impuesto.

Les cuesta tolerar aquellas acciones realizadas a desgana o sin emplear todo el talento por parte de la persona en cuestión, generándoles bloqueos a la hora de gestionar la ira y el enfado. Prefieren escoger el trabajar solos y las posiciones de liderazgo, así como cooperar con grupos pero de forma individual por su parte.

Perciben fácilmente la mentira y falsedad

Es cierto que a nadie le gustan las mentiras, por pequeñas que sean. No nos hace sentir bien que decidan por nosotros lo que debemos o no debemos saber. En este caso, “las personas índigo”, al tener un alto desarrollo del sentido de justicia, no les gusta la mentira y la falsedad a la hora de relacionarse con su entorno y ellos mismos. Al percibir sensaciones que otros no ven, son más intuitivos y detectan fácilmente otras realidades ajenas a ellos, pudiendo detectar sin apenas esfuerzo las falacias.

Wendy Chapman, escritora norteamericana de varios libros relativos al tema, nos aporta otras características según resultados de sus investigaciones. “Son inteligentes, aunque tal vez no hayan tenido las mejores notas. Siempre necesitan saber por qué; especialmente, por qué se les está pidiendo que hagan algo. Les disgustaba y quizás incluso odiaban gran parte del trabajo repetitivos y obligatorio en la escuela.”

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Espirituales a la hora de mejorar su interior y el mundo

Desde pequeñas, las personas índigo gozan de un alto nivel de consciencia de sí mismos, logrando ser perceptivos e intuitivos. Disfrutan de una sabiduría interior innata sobre nuestro sistema vital, desarrollando el pensamiento abstracto desde edades tempranas. Además, poseen gran capacidad a la hora de realizar aquello que sueñan y se proponen. Debido a estos talentos, necesitan llevar a cabo acciones para cambiar y mejorar el mundo, pero pueden tener obstáculos a la hora de identificar su camino.

Buscar la felicidad interior de forma consciente, como prioridad diaria, es una de las señales básicas de las personas con una alta sensibilidad y capacidad para entender la vida, como es el caso de los índigo. Comprender el mundo a través de la espiritualidad, las sensaciones de quienes más queremos o consejos de autoayuda, como el te que presentamos a continuación para trabajar nuestro desarrollo interior, son elementales en su día a día:

Tienen experiencias psíquicas

Hay quienes sostienen que estos niños disfrutarían de habilidades paranormales como la telepatía o la capacidad de leer la mente, una mayor capacidad de empatía o una alta creatividad. Se les denomina “personas índigo” ya que se tiene la creencia de que estos niños podrían tener una aura de esa tonalidad.

Cuando hablamos de experiencias psíquicas hacemos referencia a premoniciones, experiencias fuera del cuerpo y/o escuchar voces. Muchos son los que creemos la capacidad de ciertas personas para poder conectar con otras dimensiones, percibir la energía de nuestro alrededor, visualizar mentalmente y soñar situaciones que ocurrirán en el futuro o tener amigos imaginarios.

Son personas altamente sensibles

Las personas índigo comparten una personalidad emocional extremadamente sensible, expresando sus sentimientos ante el menos motivo o pudiendo ser lo opuesto nos mostrando ninguna expresión de emoción. Son muy expresivos sexualmente o pueden rechazar la sexualidad por aburrimiento o con la intención de lograr una conexión espiritual más elevada. Buscan el significado de sus existencias, su misión vital y comprensión del mundo.

Es cierto que no todos los días nos sentimos de la misma forma y afortunadamente contamos con diversos mecanismos para expresar lo que nos sucede. Pero el problema reside en la magnitud de la variación de nuestros estados emocionales. Debido a esta sensibilidad tan desarrollada con las emociones propias y ajenas, las “personas índigo” fluctúan desde la tristeza a la desesperación total. 

“El cuerpo humano no es más que apariencia, y esconde nuestra realidad. La realidad del alma”. 
-Víctor Hugo-