Las actividades, oportunidades y actitudes del día a día pueden ser armas poderosas para ser feliz. Un pensamiento positivo puede abatir eficazmente cualquier momento de malestar, tristeza o mal humor. Recuerda que la felicidad es una elección propia y no un estado que debe ser alcanzado o una situación que te suceda. Lo importante es darse cuenta de este concepto y tratar de aplicarlo tantas veces al día como sea posible. En este artículo encontrarás pasos que te mostrarán cómo cambiar o reforzar hábitos, aprendiendo a ser feliz viviendo cada día mejor.

Vive el presente. En el instante en que te das cuenta de que el presente es el único que puede darte felicidad, es cuando realmente comienzas a ser feliz. Debes vivir cada instante a pleno, dejando atrás el pasado y permitiendo al futuro que se transforme en presente a su propio ritmo.
No debes anclarte al pasado, ya que no está más en tu vida. No puede darte felicidad algo que ya no está.
No debes vivir proyectado permanentemente hacia el futuro, ya que vive solamente en tu mente. Puede que ese futuro sea totalmente diferente al que habita en tu mente. No te mereces vivir preocupado por algo que no tienes la certeza que vendrá.

Toma conciencia de que la felicidad no viene aparejada de logros externos. Muchas veces estamos buscando cosas externas para ser felices. Puede que alguna vez hayas pensado: “Cuando tenga una casa seré feliz”, “Cuando me compre aquel auto seré feliz”, “Cuando me den ese trabajo seré feliz”. La felicidad depende de ti mismo, está en ti. No debes dejar tu felicidad en mano de situaciones o de acontecimientos, la felicidad está en la base de todo lo que hagas, es tu estado natural.

Saca de tu mente el concepto de que la felicidad es una consecuencia de las cosas, en realidad la felicidad es una prioridad y después vienen las cosas, tú debes ser feliz hagas lo que hagas.

Debes darte cuenta que cualquier persona tiene el derecho a ser feliz. No busques la felicidad fuera, no la relaciones a ciertas situaciones futuras o resultados deseados.

Encuentra el lado positivo a todo lo que hagas. Hay deberes u obligaciones que, aunque a todos a veces no nos gustan, debemos hacerlos, ya que son necesarios para nuestra vida. Por eso no debemos tener sentimientos negativos hacia ellos. Ya sea el estudio o el trabajo, estemos donde estemos, éstos nos hacen crecer como personas.

Practica meditación diaria. Aunque inviertas unos momentos breves en meditar por las mañanas, descubrirás que es una actividad muy beneficiosa para aflorar la felicidad en ti.
Siéntate en un lugar tranquilo, relájate, respira profundo y toma conciencia de tu cuerpo, de tus sensaciones y al movimiento que realizas al respirar.
Evoca una imagen que te provoque amor o felicidad, enfocándote en la emoción que te produce y soltando esa imagen para poder realmente vivir unos momentos esa felicidad o alegría.
Dedica los últimos minutos a analizar tus pensamientos y tu mente, como si fueras un espectador que está mirando una película. Cuando tomas conciencia los pensamientos se calman o se apaciguan.

Haz permanentes afirmaciones de la felicidad. Antes de dormirte por las noches, dirígete a lo más profundo de tu ser y recuérdate que eres conciencia, felicidad y energía y, que quieres vivir tu día a día desde allí.

Ten una actitud positiva. Trata de estar conciente al 100% de cada cosa que realices en el día, toma conciencia y moviliza la felicidad y la energía a tu actividad diaria. Ya sea en el trabajo, haciendo ejercicios, comprando o con la familia, sé conciente de cada momento y disfruta al 100%.

Conéctate con las personas que quieres y aprecias. Las relaciones que son positivas siempre contribuyen a tu propia felicidad, ya que te proveen amor, apoyo, significado y te ayudan a mejorar tu autoestima.

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Relaciónate y no tengas temor de profundizar vínculos positivos que te hacen tanto bien.

Aléjate de malas influencias y de gente negativa. Aunque sus intenciones no sean malas, siempre tienden a bajarte la autoestima y a mostrarte un mundo oscuro sin felicidad, lo que es todo lo contrario a lo que pretendes conseguir.

Procura hacerte acompañar por gente sana. Es muy importante tener compañía sana, gente con la que te sientas bien, con la cual no tengas que fingir sino mostrarte como eres.

Mantente abierto a nuevas ideas, al aprendizaje continuo. El ir aprendiendo nuevas cosas contribuye a tu bienestar, ya que satisface tu curiosidad y te expone a nuevas ideas. Te sentirás pleno con esa sensación de lograr algo, de desarrollar alguna habilidad que no sabías que tenías, de practicar algún deporte o de relacionarte con cosas nuevas que te apasionan.

Cuida de tu cuerpo. El contar con un bienestar físico y el ser activo te hace más feliz. Esto tiene un impacto directo en tu estado de ánimo, lo que te ayuda a mantener alejados sentimientos negativos como el estrés, la ansiedad o la depresión. Con solo mantenerte activo, caminando o bailando, lograrás efectos altamente reconfortantes.
No es necesario que realices ejercicios extenuantes, basta con que te pongas en movimiento y entres en contacto con la naturaleza.
Mantén una alimentación sana que contribuya al cuidado de tu salud. No te prives de lo que te gusta pero incluye hábitos saludables a tu dieta diaria.

Establece metas. No hace falta que te mantengas pensando en el futuro, pero si ayuda que te plantees metas, así te sentirás más seguro acerca de lo que puede llegar a venir, te motivarás y sentirás la tentación de enfrentar desafíos. Las metas le darán dirección a tus acciones y una gran satisfacción al momento de alcanzarlas. Todo esto forma parte de la felicidad.

Invita a las emociones positivas a ser parte de tu vida. Las emociones positivas ayudan a cambiar tus estados emocionales o a mantenerlos firmes a través del tiempo. Cada vez que te sientas embargado por sentimientos negativos debes sustituirlos por emociones positivas que transformarán tu realidad inmediatamente.
Es sencillo descubrir qué clase de pensamientos tienes, simplemente fíjate en cómo te estás sintiendo. Si estás de mal humor o depresivo, enfócate en tus pensamientos y sustitúyelos inmediatamente por emociones positivas. Verás cómo tu estado de ánimo cambiará también.
Puedes emplear imágenes de personas que te hacen feliz, acontecimientos importantes, lugares que te causen placer, cualquier emoción positiva puede ayudarte en tu camino hacia la felicidad.

Realiza cosas o actividades que te gusten. Las responsabilidades y obligaciones forman parte de la vida, pero también la diversión, el goce y el disfrute. Hacer las cosas que más te gustan te llenará de felicidad y de fuerzas renovadas. No dejes de lado tu propia satisfacción, si tienes tiempo para cumplir con obligaciones también debes tener tiempo para ser feliz.

Aprende a valorarte y sentirte cómodo con quien eres. El conocimiento de tu propio ser te llevará a aceptar tus defectos así como tus virtudes, tus fortalezas y tus flaquezas, tus limitaciones y tus capacidades. Es importante que te aceptes, nunca llegarás a ser perfecto porque nadie lo es, simplemente debes tener la capacidad de cambiar aquello de ti que no te hace feliz, desde el amor, la comprensión y la aceptación. Debes estar orgulloso de tus cualidades positivas, ser amable y cálido contigo mismo y aprender a respetarte. Así será sencillo sentirte feliz y satisfecho.

Sé el dueño de tu vida. Aunque la adversidad golpee tu puerta o estés atravesando un momento dificultoso en tu vida, recuerda que tú tienes el control y eres el único capaz de modificar tu actitud y la interpretación que puedas tener de las cosas. Acude a los elementos positivos que posees para poder salir adelante y seguir descubriendo cuán feliz puedes llegar a ser en cada momento de tu vida.