La mente no es capaz de atender varias cosas a la vez. Así que las personas elegimos en qué poner la atención. Seleccionamos la información según nuestros intereses. Hay quienes vieron el partido de Champions desde el punto táctico, otros desde la pasión, otros sólo celebraron los goles y yo, me focalicé en Zinedine Zidane. Sencillamente, su liderazgo, es espectacular. Y no sólo por cómo fue su comportamiento durante el partido, sino por cómo es a lo largo de la temporada.

Cuando unes tensión, ambición, coraje, querer ganar por encima de todo y la importancia del objetivo, la provocación se potencia hasta límites insospechados y la capacidad de autocontrolarse se vuelve un suplicio. A pesar de la relevancia de esta Champions en concreto, que le consagraba como el único entrenador que ha ganado dos Copas consecutivas, a pesar de las emociones, de la tensión, de la dureza del partido, en Cardiff era la imagen de alguien con control, aparentemente tranquilo, sin dar patadas a las botellas agua cuando ocurría un error y sin correr por la banda como un poseso cuando marcaba su equipo. Zidane es la elegancia y el saber estar.

¿Dónde reside el éxito de su liderazgo?

1. En hablar bien siempre de sus jugadores.

Jamás le oyes una crítica de ninguno. No deja a nadie vendido. Los trapos sucios se limpian en el vestuario.

2. Su comunicación no verbal es ejemplar.

Siempre sonríe, no muestra gestos prepotentes ni agresivos, no alza los brazos clamando al cielo, no mira con rabia. Mantiene la compostura sin poner nervioso a ninguno de los que están jugando. La comunicación no verbal tiene más credibilidad que la verbal. Creemos más en lo que vemos que en lo que oímos.

3. Transmite seguridad y credibilidad a los jugadores.

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No hay nada que dé más temple a un equipo que tener un líder templado y sereno. Mantener la serenidad cuando no hay nada en juego es fácil. Lo admirable es poder mantener las formas cuando interiormente vives un tsunami.

4. No reacciona de forma personal ante las preguntas de la prensa.

No se siente atacado en las entrevistas, responde con educación y facilitando el trabajo a los periodistas.

5. Siempre llama la atención con su gestión del equipo y las decisiones que toma, no con su forma de ser y lo que comenta.

6. Tiene carisma. El carisma es un rasgo propio de la persona, innato. Es difícil entrenar el carisma. Quien lo tiene y lo utiliza bien, es capaz de influir en el comportamiento de los demás consiguiendo que crean en sus ideas.

Zidane tiene algo especial que le hace caer bien, como ocurre con Ancelotti. Y seguro que me dejo muchas cosas que desconozco, como seguro que es la capacidad de motivación, la humanidad, la orientación hacia el bienestar de los jugadores, el respeto que aparentemente parece que procese a los demás.