¿Por qué los canes tienen esa incontrolable tendencia a hacer hoyos?

Las cosas buenas que los perros aportan a nuestras vidas están sobradamente acreditadas. Cariño incondicional, compañía, incluso ofrecen protección o actúan como ojos para algunas personas. Sin embargo, y si bien lo positivo pesa mucho más en la balanza, tener uno de estos animales por mascota también cuenta con inconvenientes. Hay uno que sufren especialmente los que tienen fincas y jardines. Como habrás imaginado, hablamos de la obsesiva devoción que tienen por las excavaciones.

Parece un asunto sin remedio. Si le preguntas al dueño de un perro por qué su compañero de cuatro patas cava, lo más probable es que se encoja de hombros y diga algo así como «porque es un perro». Pero existen explicaciones más próximas a lo científico y en el blog Steemit podemos encontrarlas. La bitácora cita palabras de la doctora Emma Grigg, una reputada especialista en comportamiento animal que asegura que este instinto procede de los lobos, antepasados del llamado mejor amigo del hombre.

Esto explica por qué ciertas razas, como los terrier, tienen una tendencia más acentuada a hacer hoyos en lugares susceptibles de ser frecuentados por topos o conejos. Originalmente estos animales les servirían de tentempié, acaso en temporadas de escasez de piezas más grandes y sabrosas. Pero, ¿qué sucede con las otras razas? No existe un can que no disfrute enloquecido al remover tierra durante unos minutos. La doctora Grigg facilita otros dos motivos que nos ayudan a entender este hábito.

Uno de ellos es relativamente fácil de suponer: los perros suelen cavar para esconder sus 'propiedades' bajo tierra. Tras un rato mordisqueando pueden cansarse de un hueso, un palo, una piedra o un juguete; y a menudo proceden a enterrarlo. Se trata simplemente de guardar un tesoro para recuperarlo más adelante. Eso sí, aclara la especialista, muchos canes modernos no tienen tan grabada la segunda parte de la costumbre, que consiste en desenterrar el botín.

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El segundo motivo tiene que ver con la temperatura. Cuando el calor aprieta algunos perros cavan para buscar tierra fría, aquella que no está en contacto con la luz solar. Cubriéndose con ella consiguen refrescarse. Como puedes observar, nuestros amigos tienen sus razones, pero eso no significa que debas dejarles excavar a sus anchas. Si no te gusta que lo hagan en cualquier lado, trata de enseñarles a hacerlo únicamente en un área delimitada. El procedimiento es similar al que se usa para que aprendan a hacer sus necesidades en el sitio apropiado.

 

 

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