Unos días después de haber regresado a su viejo trabajo, Christian Levett hizo una apuesta arriesgada.

En septiembre pasado, luego de un intento fallido por dirigir su propia firma, Levett había sido recontratado por Moore Capital Management LP, un fondo de cobertura londinense que administra US$15.000 millones. El gestor aprovechó rápidamente la oportunidad para redimirse de su reciente fracaso. Desde su nueva oficina en el distrito de Mayfair de la capital británica, este coleccionista de armas y armaduras antiguas de 45 años comenzó a apostar a que los precios del petróleo caerían.

Pocos en Wall Street o en otro lado previeron la caída feroz del crudo: al cierre de las operaciones del martes, los precios completaron su octavo mes consecutivo de caída. Esto representa una pérdida de casi la mitad de su valor desde que Levett hizo su jugada.

El puñado de operadores que pudo sacar ventaja de este histórico derrumbe incluye a ejecutivos de fondos de cobertura que estaban de capa caída pero que supieron interpretar antes que otros las señales del aumento de la producción mundial de crudo y el debilitamiento de la demanda. Esas apuestas los llevaron otra vez al podio de los triunfadores.

La apuesta de Levett—que fue creciendo a lo largo del tiempo—permitió que Moore ganara decenas de millones de dólares en los primeros meses. Esas utilidades le dieron un alivio al fondo de cobertura creado por el multimillonario Louis Bacon, que atravesaba un raro período de sequía.

En los últimos 15 meses, dos ex corredores de Cargill Inc., Michael Coleman y Doug King, lograron una ganancia de casi 70% para el fondo de cobertura Merchant Commodity, por lo que recibieron honorarios en función del rendimiento por primera vez en cuatro años. Y Pierre Andurand, un ex operador de petróleo de Goldman Sachs Group Inc., ha ganado más de US$200 millones tras revertir su inicial apuesta alcista.

“Fue un alivio”, dice Andurand, de 38 años, quien fundó Andurand Capital Management LLP sobre las cenizas de un esfuerzo anterior, BlueGold Capital Management LLP, que cerró después de registrar una pérdida de 34% en 2011.

Para algunos operadores de commodities, la oportunidad de obtener ganancias llegó demasiado tarde. Estos fondos de cobertura se pusieron de moda en la década de 2000 durante la prolongada alza de precios de materias primas, pero en los últimos años, a medida que su desempeño empeoraba y los mercados se encaminaban al estancamiento, muchos inversionistas se alejaron de ellos. Merchant, por ejemplo, tenía hace poco sólo cerca de 10% de los US$2.500 millones que gestionaba en 2008. La mayor parte del efectivo que quedó pertenece a sus dos fundadores.

De los que lograron sobrevivir, sólo unos pocos fueron capaces de ver que el paradigma que dominó los mercados mundiales del petróleo desde fines de los años 90 —oferta constreñida y demanda creciente, impulsada por el crecimiento de China— estaba a punto de derrumbarse.

En algunos casos se trató de una apuesta simple, con ventas al descubierto de contratos de futuros para los mercados estadounidense y global. Las ventas en corto arrojan ganancias cuando los precios caen. Los inversionistas también usaron estrategias complejas, como apostar a la ampliación de la brecha entre precios actuales y futuros, que es rentable cuando los precios actuales caen frente a los futuros.

En junio pasado, en su oficina de un edificio de vidrio y hormigón cerca de los grandes almacenes Harrod’s en el distrito londinense de Knightsbridge, Andurand notó que los precios de los cargamentos de petróleo en el mar del Norte estaban cayendo. Esta sorprendente noticia era una señal de que la demanda de combustible fósil en el mundo real estaba disminuyendo. Más tarde, cuando analistas internacionales de energía confirmaron que la demanda era menor de lo previsto, Andurand terminó por convencerse. Cambió sus apuestas al alza por otras a la baja.

Ni bien el precio del crudo se desplomó y los productores continuaron enviando millones de barriles al mercado, esas apuestas se hicieron rentables.

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Esto generó severos problemas presupuestarios a los principales países productores de petróleo, desde Rusia hasta Venezuela, y repentinos déficits de caja a las empresas de energía, no acostumbradas a la escasez de efectivo.

Otros operadores de Wall Street, como el ex de Morgan Stanley Stephen Jamison, se perdieron esas grandes ganancias. En noviembre, cuando el petróleo se transaba a US$80 por barril —casi el doble de su valor actual—, su fondo de cobertura Koppenberg Macro Commodity, que posee unos US$2.000 millones, dejó de apostar a la baja. Jamison estaba asustado por la decisión que la Organización de Países Exportadores de Petróleo pudiera tomar sobre la conveniencia de mantener el ritmo de producción o no, dijo una persona familiarizada con la firma. Un representante de la empresa se negó a hacer comentarios para esta nota.

El Commodity RealReturn Strategy Fund de Pimco, que con US$11.000 millones es uno de los mayores fondos de inversión en materias primas, perdió 27% en los últimos 12 meses. La firma citó el colapso del petróleo como clave en su pérdida de rentabilidad.

Muy pocos operadores han estado dispuestos a apostar contra el petróleo, afirma Stephen Mason, inversionista en fondos de cobertura de Collins Capital Investments LLC en Coral Gables, Florida.

Antes de la caída, pocos tenían más terreno para recuperar que Levett y Andurand. Levett había hecho una carrera exitosa como corredor de crudo en American International Group Inc. y en Moore. En 2007 se fue de Moore para iniciar Clive Capital, y más tarde fundó un museo de arte en la Riviera Francesa para mostrar su amplia colección de antigüedades.

Clive, que en su apogeo llegó a tener más de US$5.000 millones, se convirtió en un gigante de los fondos de cobertura de commodities. Pero en septiembre de 2007, luego de un año de fuerte caída de los precios, el fondo se redujo a cerca de US$1.000 millones. En ese momento, Levett decidió cerrarlo.

Andurand, un ex nadador de competencia y presidente de una liga de kickboxing, se convirtió en uno de los operadores más conocidos del mercado petrolero cuando en 2008 vaticinó que el barril de crudo llegaría a un récord de US$145, así como su posterior colapso. Elton John cantó en su boda con una modelo rusa en 2011. Al año siguiente, Andurand liquidó su fondo de cobertura, BlueGold —que llegó a tener US$$ 2.400 millones— luego de la caída del crudo en dos dígitos porcentuales.

Los mercados de crudo alcanzaron cierta estabilidad en los últimos meses en medio de un inyección de miles de millones de dólares en capital de inversión. Algunos han retirado sus apuestas a la persistencia de la baja, pero algunos de los mayores ganadores siguen siendo pesimistas. Como el exceso de oferta sigue en aumento, la estabilidad del mercado está empezando a deshilacharse y los precios vuelven a caer.

“Creo que quedan momentos dolorosos por delante”, dice Andurand, que pronostica que el petróleo podría llegar a US$25 el barril antes de mediados de junio.

A: P