En su exitosa carrera de 21 años como deportista profesional, el boxeador Floyd Mayweather ha podido alcanzar una racha de 49 victorias y ninguna derrota gracias a sus habilidades defensivas. Pocas han sido las peleas en las que el deportista, de 40 años, ha concluido con heridas visibles en su rostro. Pero el conservadurismo sobre el cuadrilátero no ha sido el reflejo de su vida fuera de él.

Excesivo en sus apariciones fuera del ring, Mayweather conseguirá este sábado, en la bautizada como La pelea del dinero contra la estrella de las artes marciales mixtas, Conor McGregor, superar los 1.000 millones de dólares de ganancias en su carrera deportiva. Solo dos deportistas más lo han conseguido. Uno ya retirado, Michael Jordan, y otro, Tiger Woods, apartado temporalmente de los campos de golf. Solo por la pelea del sábado se podrá embolsar hasta 350 millones de dólares, como él ha confirmado. Se sumarán a los 250 que ingresó tras su pelea de 2015 contra el filipino Manny Pacquiao. 600 millones por dos peleas de 36 minutos cada una.

La explosión económica comenzó en 2007, cuando pagó 750.000 dólares a la mayor promotora del mundo del boxeo, Top Rank, para desvincularse de la misma y comenzar a promocionar sus propias peleas, convencido de que podía sacar más dinero. Fundó la empresa Mayweather Promotions, y en su primera pelea como empresario, ese mismo año, ganó 25 millones de dólares. Su caché creció hasta firmar en 2013 un contrato con la operadora Showtime por seis peleas a cambio de cerca de 300 millones de dólares, poco después de que pasar tres meses en la cárcel por violencia doméstica. Es el rey del pago por visión, y esa escalada económica le motivó a cambiar de alias:de Pretty boy (chico guapo) a Money (dinero).

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La ruptura del contrato con Top Rank, por su bajo coste en comparación con las ganancias que generó después, puede considerarse como una de las decisiones empresariales más acertadas de la historia del deporte. Fuera de él, sus inversiones no siguen un patrón establecido Su promotora, gestionada por su mano derecha, Leonard Ellerbe, representa a 37 boxeadores, aunque son sus peleas las que generan el monto del negocio. Tiene un patrimonio inmobiliario que él cifra en más de 1.000 millones de dólares, con propiedades en Las Vegas,Miami y Nueva York. Aparece como responsable de una decena de sociedades en el estado de Nevada, entre ellas una empresa de venta de cosméticos de su expareja Doralie Medina, o la sociedad de merchandising con la que gestiona su marca de ropa TMT (The Money Team). También ayuda a su actual pareja a desarrollar un negocio de marihuana terapéutica; a uno de sus mejores amigos en una empresa de automóviles; y el año pasado puso en marcha una promotora musical y un club de striptease, Girl Collection, en Las Vegas, “un negocio que siempre funciona”, reconoció en una entrevista reciente. Es inversor en la compañía Shots Studios, una productora de vídeos para influencers de las redes sociales, donde invirtió 2,7 millones de dólares, según Crunchbase, al igual que su amigo Justin Bieber. Recientemente promocionó una ronda de inversión para la web Stox.com, la cual, según explica en su web, puede predecir resultados financieros, deportivos o políticos basándose en la tecnología blockchain. Un negocio desconocido que gracias a Mayweather recaudó 33 millones de dólares.

Pero no todo es oro en el planeta Mayweather. La Hacienda de EEUU le reclama más de 20 millones de dólares por impuestos de 2015 sin pagar, y le ha dado permiso para satisfacer la deuda tras la pelea contra McGregor, lo que deja intuir una liquidez, pese a todo, no tan boyante.