Libros, tabletas, móviles, ordenadores... El empleo de la visión cercana hoy está más presente que nunca en nuestra vida cotidiana, lo que se traduce en un gran esfuerzo diario para nuestros ojos.

"Para ver de cerca, empleamos la acomodación, en la que el cristalino cambia de forma para enfocar los objetos nítidamente. En ese proceso, la pupila se cierra (miosis) y los músculos extraoculares mueven los ojos hacia dentro para concentrar la visión en ese punto (convergencia)", explica Alfredo Castillo, Doctor en Medicina y Cirugía y especialista de Oftalmologia en Madrid.

Cuando esos mecanismos se emplean en exceso, o bien nuestra capacidad de realizarlos es insuficiente, se producen una serie de síntomas que todos hemos padecido: sensación de ojos pesados o cansados (astenopía), sequedad ocular o visión borrosa.

Además, cuando realizamos actividades cercanas prolongadas puede aparecer la "miopía transitoria", patología en la que se da una dificultad para enfocar (presbicia) y que está presente hasta en un 20% de personas que emplean ordenadores. Para combatir todos estos síntomas, Alfredo Castillo recomienda los siguientes consejos:

Emplear la luz apropiada. Si la iluminación es muy intensa, puede producir molestias y dolor ocular. Por ese motivo, las lámparas de sodio son más adecuadas que las de filamento, las luminiscentes o las de arco de mercurio. En cuanto a la luz natural, si también es demasiado intensa, debe ser tamizada con cortinas o filtros.

Distancia de lectura. Es muy importante acudir regularmente al oftalmólogo para corregir los problemas derivados de la hipermetropía o el astigmatismo. Si se padece presbicia, ha de ser igualmente compensada. La distancia recomendada de lectura debe estar en 40 cm, aproximadamente. En el caso de los ordenadores, debe oscilar entre los 70 y los 100 cm.

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Adecuación de la pantalla. En el caso que emplear pantallas de visualización, es necesario regular correctamente el brillo y contraste para que nuestra visión este descansada. También debemos adecuar el tamaño de la fuente para nuestra comodidad.

Descansos frecuentes. Mientras trabajamos, es bueno realizar pequeñas "paradas", que consisten en mirar a lo lejos, cerrar los ojos o dar un leve paseo por la habitación. Esto permite que nuestro sistema de acomodación se recupere y se relaje, evitando la aparición de dolor ocular. También es aconsejable mirar a un objeto lejano al menos dos veces cada hora.

Lagrimas artificiales. Su uso ayuda a reponer el volumen hídrico. Además de ser obligatorias para pacientes que padecen el Síndrome de Ojo Seco (SOS), también pueden ser empleadas por aquellas personas que estén expuestos a periodos muy prolongados de visión cercana. Existen muchísimos tipos con diferentes composiciones y texturas, por lo que es aconsejable una visita al oftalmólogo y un análisis de la calidad lagrimal para aconsejar cuál utilizar.

Suplementos de omega-3 y omega-6. Estudios recientes atestiguan que aportes diarios de estas sustancia pueden mejorar la calidad de nuestra lagrima, actuando en el componente lipídico de las mismas.

A:M