Tener un horario establecido puede ser una forma efectiva de mejorar la calidad de vida, sobre todo si sufres algún trastorno neurodegenerativo.

Llevar una dieta equilibrada es importante para alcanzar el objetivo que te hayas marcado: bajar de peso, aumentar la masa muscular, definirte... Seguramente has escuchado o tu nutricionista te ha informado de que comer siempre a la misma hora es bueno para mejorar el estado de tu metabolismo y para quemar grasa de una manera más efectiva.

No solo eso, según un estudio realizado en la Universidad de California, puede ayudarte a combatir la demencia o la enfermedad de Huntington (EH). Los trastornos neurodegenerativos son afecciones que implican la destrucción de las células nerviosas y que pueden afectar a las funciones cognitivas como el aprendizaje y la memoria, así como el movimiento, el equilibrio y el habla.

Enfermedad de Huntington

Este, al que antiguamente se llamaba 'baile de San Vito', es solo una de los muchos trastornos neurodegenerativos que existen. Se conoce perfectamente su causa: una mutación de un gen llamado HTT, que actualmente permite que los portadores no la transmitan a sus hijos si se someten a un proceso de fecundación asistida eligiendo previamente embriones sanos. No tiene cura y se caracteriza por provocar problemas cognitivos y movimiento corporales incontrolables.

Saltarnos el desayuno, el almuerzo o la cena puede perjudicar, en gran medida, a personas que en principio están sanas

Afecta aproximadamente a uno de cada 10.000 habitantes en la mayoría de los países europeos. En España, por ejemplo, se estima que más de 4.000 personas sufren la enfermedad y más de 15.000 afrontan el riesgo de haber heredado el gen de la EH porque tienen o tuvieron un familiar directo afectado. La mayoría de las personas desarrollan la enfermedad entre los 35 y los 55 años, aunque aproximadamente un 10% tiene síntomas antes de los 20 años (juvenil) y otro 10% después de haber cumplido los 55 (de inicio tardío), según informa la Asociación Corea de Huntington Española.

Tener un horario para comer mejora la expresión génica en la región del cerebro asociada con el control corporal, que en muchas ocasiones degenera en esta forma de demencia. Christopher Colwell, coautor del estudio, explica que es una enfermedad genética sin una cura conocida. Cambiar los hábitos alimenticios no solo mejora la calidad de vida sino que "también retrasa la progresión de la enfermedad".

Mejora las habilidades motoras

Para llegar a estas conclusiones, los científicos estudiaron a ratones con esta enfermedad. La mitad de ellos tenían un suministro constante de alimentos todos los días durante tres meses. El resto recibía la misma cantidad de comida, pero solo disponible durante un periodo de seis horas. Los que tuvieron un tiempo restringido mostraron mejoras en las habilidades motoras y la calidad del sueño y tuvieron un patrón de actividad diaria más convencional.

En una investigación posterior, Colwell y sus colegas descubrieron que los beneficios de la alimentación restringida en el tiempo estaban mediados por el efecto de la intervención sobre el ritmo circadiano.

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"Después de tres meses de tratamiento, cuando los ratones se encontraban en la etapa más temprana de la enfermedad, mostraron mejoras en tu ritmo de actividad locomotora y la forma de dormir. Además, descubrimos una mejor variabilidad de la frecuencia cardíaca, lo que sugiere que la disfunción del sistema nervioso mejoró. Los ratones tratados exhibieron un rendimiento motor mejor que los que no habían sido tratados", asegura Colwell.

Adiós al hambre

Mantener un horario regular no significa que no puedas hacer una excepción algún día en concreto. Pero sí son hábitos importantes acostarse y levantarse alrededor de la misma hora y desayunar, almorzar y cenar siempre en un margen determinado de tiempo (e intentar planificar los aperitivos). La regularidad consigue mantener el organismo en un óptimo funcionamiento y te da la posibilidad de incrementar la energía y sensación de bienestar. Una alimentación planificada e ingerida a determinadas horas te proporciona la energía suficiente para rendir durante todo el día.

"Cambiar los hábitos alimenticios no solo mejora la calidad de vida sino que también retrasa la progresión de la enfermedad".

Al organismo le gusta tener horarios. Por eso, retrasar o adelantar una hora la comida no tiene una excesiva importancia en lo que respecta a sus implicaciones para la salud. Sin embargo, saltarnos el desayuno, el almuerzo o la cena puede perjudicar, en gran medida, a personas que en principio están sanas. Cuando este fenómeno se produce de manera prolongada en el tiempo, el estado físico y rendimiento mental de una persona pueden verse afectados significativamente.

Cuando eso ocurre, el cuerpo busca la energía que le falta para mantener su actividad y eso puede causar estados de fatiga, somnolencia, cansancio excesivo. Incluso apatía, hambre o sed fuera de lo común. Pero si comer siempre a la misma hora tiene una ventaja es que borra la sensación permanente de hambre. Seguir una misma dinámica supondrá educar a tu estómago y hará que olvides por completo el picoteo entre ingesta e ingesta.

 

 

 

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