La explosión del mundo de las divisas digitales ha sido tan fuerte y el valor del Bitcoin es tan elevado, que los gobiernos han empezado ya a pensar en dinero digital. Te contamos qué sucedería si los gobiernos entrarán en las criptomonedas.

La capitalización de mercado de las criptomonedas creció este año, según informa el portal especializado CoinTelegraph hasta los 800 millones de dólares este año. Unos valores sin precedentes que hasta la fecha no ha sido alcanzado nunca por otro tipo de activos.

Durante este año la explosión del Bitcoin ha sido tan potente que el mundo de las criptomonedas ha pasado de ser un nicho de mercado reducido y especializado a convertirse en un boom difícil de ignorar.

Ante esta atracción global que las divisas digitales están generando, los gobiernos parecen mantenerse a la espera y dividirse entre aquellos que pretenden luchar contra los activos digitales y los que buscan entender mejor el mercado y regular y entrar en la revolución bancaria que esta aconteciendo.

Rusia y China son dos de los países que más activamente están trabajando en impedir que sus ciudadanos accedan al mercado de las criptomonedas. Bien a través de prohibir las transacciones, como en el caso del imperio asiático o generando su propia criptodivisa administrada por el gobierno, como es el caso del país soviético. Pero no están solos. Los gobiernos de todo el mundo, incluidos EEUU, China, Japón, Canadá, Venezuela, Estonia, Suecia y Uruguay, están trabajando activamente en explorar el mundo de las criptomonedas.

El caso contrario a China lo podemos encontrar en Japón. Buscando hacer frente a una deuda pública del 250%  de su PBI, el país nipón encontró en la moneda digital una forma eficaz de incrementar su crecimiento. De esta manera permitió conceder licencias hasta 11 bolsas de criptomonedas, y según las informaciones del Holding financiero japonés Nomura, que el Bitcoin fue el responsable del 0,3 % del crecimiento del PIB.

Pero, más allá de estos ejemplos puntuales, en cuanto a qué supondría una aceptación generalizada de las criptomonedas en los diferentes gobiernos, no se debe esperar una serie de divisas similares al famoso Bitcoin.

En general, los gobiernos tienen prioridades muy diferentes a lo que propone la criptomoneda más famosa.  De entre todas sus características, la descentralización que otorga esta es claramente una característica que no convence al interés gubernamental. De hecho,  todo apunta a que las monedas digitales creadas por gobiernos conllevaran una nueva era de centralización, lo que plantearía serias dudas sobre la privacidad y la viabilidad de las verdaderas criptomonedas como el Bitcoin.

Como explican en Mashable, existen diferencias importantes entre las criptomonedas verdaderas y lo que generalmente se llama “monedas digitales centralizadas” (CDC). Una de las principales cualidades, si no la característica central, de las criptomonedas es que están descentralizadas. Esto significa que ninguna persona, gobierno, compañía o grupo puede controlarlos. Los CDCs, por otro lado, están en el extremo opuesto del espectro. Están todo lo centralizadas que puedan estar.

Monedas Digitales Centralizadas

Y aquí es donde la balanza se tambalea entre aspectos positivos y negativos. Por un lado, estas monedas digitales centralizadas permitirían a las personas nuevas formas más seguras y sobre todo baratas de adquirir cosas. En el otro extremo, se podría perder la privacidad, sobre todo si nos referimos a gobiernos autoritarios.

En esta línea se explica Paul Triolo, jefe de geotecnología del Grupo Eurasia: “Hay dos reacciones de los gobiernos centrales: una es tratar de descubrir cómo regular las criptodivisas, la otra es, ¿descubrimos cómo hacer las nuestras?”

Mucho antes de que la cartera digital de pagos en línea Venmo debutara hace ahora 9 años,  muchas compañías ya estaban trabajando para generar transacciones totalmente digitales, pero ni gobiernos ni bancos parecían tener prisa en adoptar dicha tecnología, al tiempo que el mercado tampoco parecía demandarlo en masa.

Pero con la irrupción de Bitcoin en la escena económica, los gobiernos están viendo como cada vez esta nueva forma de transacción digital está cobrando importancia, y como el valor de dicha criptomoneda no deja de impulsarse. Ahora es inevitable que los distintos organismos gubernamentales comiencen a analizar qué significan estas tecnologías y de qué manera repercutirán en las finanzas y la autoridad  de cada país.

Desde los Gobiernos se ven los aspectos positivos que la tecnología basada en blockchain supone: “eficiencia de las transacciones electrónicas globales instantáneas, prevención de falsificaciones, un mejor registro y supervisión de las transacciones, “, explica Jacob Eliosoff, fundador del fondo de inversión de criptomonedas Calibrated Markets a Masahble.

Pero Bitcoin también ha demostrado como es posible generar dinero más allá de los gobiernos y bancos. Lo que está planteando qué papel jugarán entonces estos organismos en las finanzas del futuro.

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Cómo afecta a la sociedad

Pero después de todo esto, quizá te preguntes de qué manera una moneda digital generada por nuestros gobiernos podría afectarme o si debería o no importarme que se creara una criptomoneda nacional

Entre los puntos positivos que este tipo de divisa conllevaría para las personas, sería el ahorro evidente de dinero. Y es que las monedas digitales podrían eliminar fácilmente los intermediarios y los bancos. En definitiva se podría pasar a un sistema de pago gratuito para consumidores y empresas.  Por ejemplo, podrías decir adiós a los gastos de mantenimiento de tu tarjeta. Compañías como MasterCard, Visa dejarían de ganar dinero cada vez que utilizas tu tarjeta.

Bajo el nuevo sistema, pagarías con dinero directamente en manos del gobierno o  del banco central del país, en nuestro caso de la Unión Europea, a través de lo que algunos comienzan a denominar como la “Moneda Digital Centralizada” o CDC.

Así, a partir de este momento, en lugar de tener una tarjeta asociada a una de las compañías antes citadas, esta pertenecería al Banco Central Europeo. Y piensa que las posibilidades de que la Unión Europea o un país se hunda y se lleve con él su efectivo es mucho menor que si hablamos de compañías y bancos privados.

Otra de las ventajas que se resaltan es que al no depender de organismos privados, ahora los bancos centrales podrían cambiar directamente las tasas de interés de la moneda, incluso convertir esta tasa en negativo si necesitan estimular el dinero. Algo que en estos momentos es muy difícil de llevar a cabo.

Inconvenientes

Pero como en casi todo, también existe un lado oscuro de las CDC. En cuanto a la descentralización que propone el Bitcoin, es más que probable que las monedas digitales adoptadas por los gobiernos no sigan este patrón.

De lo contrario, una CDC estará incluso más centralizada que el dinero actualmente. Por otro lado, la privacidad que el efectivo supone en muchos casos sería borrada del mapa. Es decir, que los pagos y transacciones a través de la moneda digital de los gobiernos provocaría que esta información fuese fácilmente conocida y rastreada por los mecanismos gubernamentales. Lo que por otro lado ayudaría a luchar contra el fraude fiscal.

Por el momento en esta línea de moneda digital centralizada, los  mayores esfuerzos están viniendo de países como Rusia, China o Venezuela. Cómo actuarán el resto de países es algo que aún está por ver. Aunque es más que seguro que la mayoría de países avancen en materia de criptomonedas durante este año.

 

 

 

 

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