Hay dos tipos de estrés: el positivo y el negativo.

El estrés es una reacción normal a eventos excitantes como enamorarse, conseguir un nuevo trabajo o comprar una casa. El estrés es también un sistema de defensa que utiliza nuestro cuerpo como protección en ciertas ocasiones de emergencia. Cuando surge y se desencadena el estrés, entonces el sistema nervioso manda señales para que te movilices y tomes acciones y puedas eliminar el peligro.

El cuerpo responde correctamente y de manera saludable cuando hay una emergencia real, pero si el cuerpo recibe constantes señales de estrés a diario, como por ejemplo cuando estás con un problema laboral, económico o familiar que te produce ansiedad, ¡lo que sucederá es que te quemarás con el tiempo!

Hay tres estados del estrés

El primero es: estado de alarma. Ocurre cuando tu cuerpo entra el "modo de pánico" y se activa el sistema nervioso para protegerte de ese estrés y segrega hormonas como cortisol y la epinefrina (adrenalina). El resto del cuerpo está en alerta a los síntomas y equipara al cuerpo con "gasolina y energía" en reacción a tu pánico.

El segundo es: estado adaptativo y de resistencia. Se produce como resultado de un estrés constante el cuerpo crea una resistencia y tolerancia para coexistir con el exceso de estrés. Pero esto tiene efectos adversos en nuestro cuerpo produciendo una baja en el sistema de defensas haciéndonos susceptibles a enfermedades.

El tercer es el estado de agotamiento. Ocurre cuando se llega a un estrés extremo y esto representa una inhabilidad de hacerle frente a altas demandas.

¿Cómo podemos entonces controlar el estrés?

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Te daré 5 técnicas para ayudarte a "quebrar" este ciclo destructivo del estrés.

1. Practicar actividades que te calmen como la oración, meditación y el ejercicio. Les recomiendo ejercicios como Pilates, Yoga o caminatas al aire libre.

2. Planear un horario de actividades diarias y semanales. Para organizar tu agenda es necesario que lo escribas.

3. Organizar en tu trabajo y en tu hogar un ambiente u espacio que te de paz y calma. Ejemplo, un sofá cómodo donde descansar unos minutos.

4. Priorizar tus tareas y enfocarte en una a la vez. Si te ocupas en un proyecto, situación o actividad a la vez y la terminas, estarás más tranquilo y despejado para la siguiente.

5. Delegar tareas cuando sea posible en momentos en que te sientas abrumado. Tener personas en las que podamos confiar parte de nuestras obligaciones nos dará un respiro y será un alivio siempre y cuando sin dejar de tener responsabilidades.

A: P