En algún lugar después de "quiero bajar de peso" o "quiero dejar de procrastinar", el "quiero empezar a hacer ejercicio" es uno de los propósitos más populares en esta época.

En algún lugar después de “quiero bajar de peso“ o “quiero dejar de procrastinar", el “quiero empezar a hacer ejercicio” es uno de los propósitos más populares en esta época.

Según una importante revista, hacer ejercicio junto con bajar de peso, son los propósito de año nuevo número uno en todo el mundo.

Y con toda razón.

El ejercicio parece ser la prevención para casi todo, desde un resfriado y mejorar tu estado de ánimo, hasta prevenir algunos tipos de cáncer. Pero, en mi opinión uno de los beneficios más impactantes del ejercicio es el poder que tiene en tu mente.

Ya sé lo que estás pensando: tu cerebro no se puede presumir como esas piernas tonificadas, pero, tu mente controla cada rincón en tu vida y, una mejora en su funcionamiento repercute directamente en toda tu rutina diaria ¡incluso en tu trabajo!

Hacer ejercicio te hace más productivo incluso después de una sola sesión de ejercicio.

Fíjate, cuando te ejercitas el flujo sanguíneo aumenta, como resultado, el acceso de nutrientes indispensables para el buen desempeño cerebral (como glucosa y oxígeno) mejora. Lo anterior te ayuda a pensar mejor, estar más enfocado, tener ideas millonarias y tomar mejores decisiones.

Pero, tú no necesitas que te digan más y más beneficios de empezar a hacer ejercicio ¿cierto? lo que tú necesitas es que te digan cómo lograr ese propósito que has reciclado año tras año.

Estos son tres pasos simples que te darán el empujoncito que te hace falta.

Paso 1: Define qué es hacer ejercicio para ti

La palabra “hacer ejercicio” no es muy definida aunque parezca lo contrario, pues hacer ejercicio puede ser muchas cosas, por ejemplo: jugar al fútbol, bailar, correr, caminar, ir al gym, nadar y un largo etcétera de opciones para todos los gustos.

Así que lo principal es que definas qué quieres hacer exactamente, mientras más específico puedes definirlo ¡mucho mejor!

No solo te plantees qué ejercicio hacer, también pregúntate ¿en dónde haré ejercicio? ¿cómo?¿por cuánto tiempo? ¿en qué momento del día?

Por ejemplo, en lugar de decir solo “salgo a caminar”, se más específico y que tu propósito sea “salgo a caminar por 15 minutos en las mañanas en el parque de la esquina”

Paso 2: Simplifica el ejercicio que estarás haciendo

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El ejercicio que elijas tiene que ser lo más simple y fácil posible.

Primero, porque si dejaste de hacer ejercicio hace mucho tiempo o nunca lo has hecho es muy importante que comiences con muy poco. No queremos que renuncies por tener todo el cuerpo adolorido y o una lesión.

Segundo porque mientras más pasos tengas que seguir antes del momento de hacer ejercicio es más probable que falles al poco tiempo (o que no logres empezar).

Aquí lo importante es ser realista contigo mismo. Muchas veces nuestros buenos deseos y la motivación inicial nos hace plantearnos metas muy bonitas, pero, muy grandes. Las cuales nos hacen fallar al poco tiempo.

Decimos cosas como: “este año iré al gimnasio todos los días” y, por supuesto, ir al gimnasio es una meta gigante. Fíjate tienes que preparar tus cosas, definir un tiempo para hacer ejercicio, ir hasta el gimnasio, cambiarte de ropa, hacer ejercicio y volver a casa. Son demasiados pasos para empezar.

Mejor si empiezas con un ejercicio más simple y accesible como “hacer flexiones después de levantarme en casa” o “salir a caminar solo por 5 minutos”.

Paso 3: Registra tu constancia

Probablemente piensas que empezar con una meta muy pequeña es absurdo, pues no te dará los resultados visibles que quieres tener con el ejercicio ¡y es verdad! pero, este fácil ejercicio te hace constante y es precisamente la constancia la que necesitas para lograr esos resultados. Poco a poco podrás aumentar la intensidad de hacer ejercicio.

La mejor parte es que al ser constante con el ejercicio, tu cuerpo estará adaptado al movimiento, tendrás más fuerza y condición física para hacer esas rutinas retadoras que has visto en youtube.

Un truco poderoso para ser constante es registrar visualmente en tu calendario los días que sí hagas ejercicio. El objetivo es no romper la cadena de días cumplidos.

Te prometo que cuando veas todos tus avances no querrás renunciar.

 

 

 

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