El primer protocolo de criptominería, llamado Bitcoin, ha afectado a los precios de las tarjetas gráficas. ¿Por qué?

El mercado tradicional de las divisas sustentan el valor de cada una de ellas en bienes tangibles, ya sea el oro en la mayoría de los países o simplemente en su balanza comercial. Pero hace unos años, en 2009, irrumpió el primer protocolo de criptominería llamado Bitcoin, y cuya divisa resultante tiene un valor estrictamente basado en la oferta y demanda, sin respaldo de nada tangible.

Estas criptodivisas se generan dando con la solución de una ecuación impuesta por el protocolo específico —llamado generalmente criptominado—, y se resuelven por fuerza bruta: probar soluciones una detrás de otra hasta que se dé con la correcta. Son protocolos que se benefician de la potencia de computación de las GPU (unidad de procesamiento gráfico) incluidas en las tarjetas gráficas. Cada vez que se da con una solución del algoritmo, se genera una unidad de criptodivisa, y en el caso de Bitcoin la moneda se llama a su vez bitcóin.

La cotización del bitcóin superó en las casas de cambio de divisas de internet los 5000 dólares durante el verano, pero ahora mismo la mayor parte de la minería de bitcoines se hace a través de chips específicos llamados ASIC (circuitos integrados de aplicación específica), y no con las tarjetas gráficas. Sin embargo, otro protocolo de criptodivisas se popularizó a principios de año, Ethereum.

Este protocolo tiene una división más compleja de las monedas generadas, pero la principal se llama ether o éter. En torno a marzo de 2017, su precio empezó a subir, con una aceleración en mayo y junio que situó su cambio a cerca de 400 dólares por éter. El problema de esta criptodivisa es que no se pueden usar soluciones especiales para la resolución del algoritmo debido a que tiene una fuerte dependencia de la memoria, por lo que descartadas las ASIC todos los mineros pusieron las miradas en marzo y abril en las tarjetas gráficas.

Históricamente, la arquitectura de las GPU desarrolladas por AMD, una de las dos empresas fabricantes de chips del sector de tarjetas gráficas dedicadas, es superior en computación a las GPU de la competencia, Nvidia. Los mineros suelen crearse equipos de minería consistentes en múltiples tarjetas gráficas unidas a una misma placa base mediante extensores PCIe, y los fabricantes de placas base han estado aprovechando el boom de Ethereum para sacar modelos específicos para equipos de minería.

Con el precio al alza del éter, los criptomineros corrieron a acaparar todas las existencias disponibles de las tarjetas gráficas con chips AMD, por lo que los modelos de Radeon RX 470, RX 480, RX 570 y RX 580 literalmente volaron de las estanterías, causando un desabastecimiento general en casi todas las tiendas en torno a mayo. Incluso afectó a otras de la competencia, como la GeForce GTX 1060, tarjetas todas ellas entre los 180 y 350 euros, pero que llegó a afectar hasta el precio de más caras como la GTX 1070.

Aquellos que han intentado cambiar de PC durante el verano se han llevado un buen disgusto al ver los precios de las tarjetas gráficas de gama media como la GTX 1060. Aquellos que han intentado hacerse con una RX 580, que tiene una relación potencia-precio —el precio de antes de agotarse— mejor que la GTX 1060, han tenido que comprar una tarjeta gráfica de Nvidia o esperarse a tiempos mejores.

De dificultades y sistemas distribuidos

Estos protocolos de criptodivisas son distribuidos, por lo que todos los PC que están minando —probando soluciones para su algoritmo— disponen de toda la información de lo que va aconteciendo en la red. Una vez que un minero da con una solución del algoritmo, el resto tardará un tiempo en dar su visto bueno para validar que la resolución es legítima. También esta red distribuida da el visto bueno a las transacciones entre monederos de criptodivisas, lo que permite su intercambio entre particulares.

Una de las claves de los protocolos de criptominado es que a medida que se van extrayendo unidades monetarias —resolviendo el algoritmo—, la dificultad de extraer las siguientes se va modificando. Además, la propia red de equipos del protocolo cada cierto tiempo aumenta notablemente la dificultad de extracción para evitar que el valor de la divisa se degrade excesivamente por una sobreabundancia de unidades monetarias. Eso lleva a que, cada tres semanas, los equipos de minería pierdan un buen porcentaje de su potencia de cómputo total en Ethereum.

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Por tanto, con el paso del tiempo los mineros tienen que ir añadiendo más tarjetas gráficas para mantener la potencia de minado de sus equipos, y si aumenta mucho pueden tomar la decisión de revender las tarjetas gráficas y salir del negocio. Una situación similar al actual con Ethereum ocurrió en 2013 con Bitcoin y Litecoin —otra criptodivisa popular—, cuando todavía se podía minar a una dificultad aceptable para tarjetas gráficas, y también afectó a la disponibilidad de las tarjetas gráficas de AMD.

Cuando la dificultad aumenta tanto como para sacar del negocio del minado a los pequeños inversores que solo usan de dos a cuatro tarjetas gráficas, el mercado de segunda mano se llena de tarjetas gráficas económicas, además de que dejan de llegar nuevos mineros al sector, por lo que baja la demanda de tarjetas gráficas. Con la última subida de dificultad de la red Ethereum han empezado a llegar cada vez más modelos de RX 570 y 580 a las webs de segunda mano como eBay, y en septiembre y octubre irán llegando más.

Normalización de la demanda

AMD ha ido mejorando la producción de sus GPU para hacer frente a la demanda, y las tarjetas gráficas de Nvidia tienen un precio que en breve debería regularizarse. Las GTX 1060 de 3 y 6 GB de memoria gráfica han empezado a estar disponibles en cantidad, y a unos precios similares a los que había antes de mayo. No todos los modelos de todos los ensambladores de tarjetas gráficas, pero sí una buena parte de ellos.

También va a beneficiar a que haya más disponibilidad de las tarjetas gráficas de gama media el hecho de que China prohibió el 1 de septiembre las ofertas iniciales de monedas (ICO). Es una forma de financiar nuevos proyectos a través de las criptodivisas, pero que el gigante asiático la ve implicada algunas veces en estafas piramidales, entre otros problemas que ve en las ICO. Esta prohibición ha hecho que los precios de todas las criptodivisas caigan, y sobre todo a las menos relevantes como el éter pero también a bitcóin.

Por tanto, la regularización de los precios de las tarjetas gráficas está cerca. Pero hay que tener cuidado, porque puede que coincida esta regularización con la época navideña, en la que aquellos que no han cambiado sus tarjetas gráficas durante el verano podrían hacerlo durante finales de año, quizás aprovechando además ofertas como las del viernes negro. No impactará tanto al precio como lo que ha ocurrido durante la primavera y verano, pero hay que tenerlo claro para elegir un buen momento para comprar una tarjeta gráfica a un precio razonable.

 

 

 

 

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