Ya sea empezar a acostarte una hora antes, ir al gimnasio tres veces a la semana o meditar antes de ir a trabajar, adoptar un nuevo hábito saludable siempre es un reto si no sabes cómo hacerlo. Hoy te dejamos los tres pasos clave para adoptar un nuevo hábito.

Un mes adentrados en 2018…¿cuántos propósitos de año nuevo habéis logrado cumplir? Si la respuesta es ninguno, tranquilo, formas parte del 92% de la población.

Y es que, adoptar un nuevo hábito es casi tan difícil como cambiar malas costumbres. Ya sea empezar a hacer ejercicio tres veces a la semana, meditar todas las mañanas para empezar la jornada con energía o dormirte todos los días a la misma hora…si no sabes cómo adoptar un nuevo hábito puede convertirse en todo un reto.

Afortunadamente, algunos profesionales tienen la solución. El mentor Leo Babauta, de Zen Habits, explica que hay tres obstáculos que suelen interponerse entre un nuevo hábito y nosotros mismos: en un primer instante empezamos a atrasar el momento en el que adoptaremos el hábito; después nuestra mente empieza a evitar ceñirse a un plan; y por último, encontramos razones para no adoptar el hábito.

No obstante, siendo consciente de estos tres obstáculos, puedes tomar tres pasos clave para adoptar un nuevo hábito y conseguir lo que te propongas:

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  • Céntrate en empezar: Necesitas fijar exactamente en qué momento del día llevarás a cabo tu hábito. Por ejemplo, pongamos que quieres empezar a meditar por la mañana: en cuanto te levantes de la cama hazlo, sin demora. Es importante que en cuanto llegue el momento que hayas elegido lo hagas, sin posponer jamás la actividad. Tal vez te ayude ponerte una alarma con un recordatorio que te motive. Además, la disciplina que adquirirás te ayudará con otras tareas.
  • Se consciente del hábito: Cuando lleves a cabo la actividad no lo concibas como una tarea u obligación que debes acabar cuanto antes. Disfruta de ello y agradece tener tiempo para ti y tus hábitos saludables. Piensa en que es algo que te hará sentir mejor y se consciente de ello.
  • Frena cuando empieces a buscar razones: Como hemos mencionado antes, tu mente va a intentar encontrar razones para escaquearse y no hacer el hábito que te habías propuesto. Pensamientos como “ya lo haré mañana“, “hoy estoy muy cansado“, o “realmente no es tan importante” son peligrosos. En cuanto empieces a notar que tu mente está buscando excusas, frénalo. Tómate un respiro y recuerda por qué querías adoptar este hábito en un principio y cómo te va a beneficiar. Si lo necesitas, apunta tus motivos en un papel y cada vez que notes que estás buscando razones para no hacerlo vuelve a leerlo.

 

 

 

 

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